jueves, 9 de junio de 2011

Se plantan indignados ante el Parlamento español


Más de mil integrantes del movimiento ciudadano del 15 de mayo (15-M) protestaron ayer ante las puertas del Congreso de los Diputados, en Madrid, para repudiar la inminente aprobación de un convenio laboral, impuesto por la Unión Europea..

Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 9 de junio de 2011, p. 29

Madrid, 8 de junio. Unas mil personas del movimiento ciudadano del 15 de mayo (15-M) hicieron un plantón a las puertas del Congreso de los Diputados, en esta capital, en repudio a la inminente aprobación de un nuevo convenio laboral impuesto por la Unión Europea que recorta derechos laborales y aumenta la precariedad.

En un clima de tensión ante la fuerte presencia policial, los manifestantes gritaron sin cesar las consignas clásicas de la revuelta ciudadana y una advertencia directa a los diputados españoles: vamos a parar su reforma.

La revolución de los indignados mostró de nuevo el malestar que genera en buena parte de la sociedad el endurecimiento de los planes de ajuste provocados por la crisis financiera y económica internacional. En esta ocasión la spanish revolution eligió los parlamentos de Barcelona, Valencia, el ayuntamiento de Toledo y el centro del poder político del Estado, el Congreso de los Diputados, entre otros.

En los plantones simbólicos y pacíficos se criticó la actuación de la clase política durante la crisis, a la que señalaron por sus privilegios y corruptelas, así como a los empresarios y banqueros que teledirigen desde la sombra las políticas públicas en materia económica.

La protesta más simbólica fue la de Madrid, donde más de mil de personas gritaron sin cesar desde las siete de la tarde y así hasta bien entrada la madrugada. Al grito de o pasamos o acampamos se situaron estratégicamente ante las puertas del Parlamento, mientras decenas de agentes antidisturbios colocaron sus vehículos blindados frente a los indignados para impedirles el paso y se colocaron en posición de ataque. Así estuvieron más de tres horas, con los cascos y sus armas a punto para actuar. Alrededor de las once y media de la noche finalmente les dieron la orden de que se quitaran los cascos y se limitaran a esperar y a proteger el inmueble.

Los manifestantes celebraron el relajamiento de los agentes como un triunfo y advirtieron: No tenemos miedo.

Al cierre de esta edición se informó que los manifestantes abandonaron la sede de la cámara baja y acordaron, en asamblea, regresar a la Puerta del Sol.


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