jueves, 6 de octubre de 2011

Adiós a Jobs, un revolucionario...



El genio de la tecnología, que revolucionó la informática, fallece a los 56 años. El mundo debe al exjefe de la compañía californiana grandes inventos, desde Apple II a iPad

El enigmático, reservado y visionario Steve Jobs, ha muerto hoy a los 56 años, ha anunciado Apple. Jobs era mucho más que el consejero delegado de Apple. Nunca antes una marca estuvo tan asociada a una persona. Su contribución al mundo tecnológico le convierte en uno de los grandes innovadores de los últimos 75 años, en un transformador de la industria. El Thomas Edison del siglo veintiuno hizo del ordenador un artilugio simple de usar, cambio la manera de hacer negocio con la música a través de Internet y lanzó la telefonía móvil en otra dimensión.

La familia ha emitido un comunicado en el que explicaba que Jobs había muerto "en paz" y rodeado de sus seres queridos. "Sabemos que muchos de ustedes llorarán la pérdida con nosotros y les pedimos que respeten nuestra privacidad durante este momento de pena".

Apple fue fundada en abril de 1976, en un garaje en Los Altos (California), tal y como mandan los cánones del sueño americano. Al lado de Steve Jobs estaba su compañero de estudios y amigo Steve Wozniak. El dúo era perfecto. Jobs, que entonces tenía 21 años, se encargaba de las ideas y de vender el producto. Wozniak se dedicaba a las cuestiones de ingeniería que daban vida a complejos artilugios tecnológicos.

Así, y con un respaldo financiero de 90.000 dólares, nació su primera computadora, Apple I, con una visión: popularizar el uso de los ordenadores personales, llevándolos de las oficinas a las casas. En 1977 llegó su primer éxito, con el Apple II, la primera computadora producida en masa para el consumo. En tan sólo dos años, la facturación de la compañía se multiplicó por quince, de los 7,8 millones de dólares hasta los 117 millones, lo que les convirtió en multimillonarios antes de cumplir los 25 años.

La famosa manzana

El popular símbolo de la manzana con un bocado al lado derecho lo tomó de los Beatles, que utilizaban la imagen de la fruta del pecado original en sus discos a final de la década de los años 1960. La elección le costaría después una intensa batalla legal para su uso en la tienda electrónica iTunes, donde la música de la legendaria banda de Liverpool estuvo ausente hasta otoño de 2010. Era sólo el inicio de lo que estaba por llegar, en una época en el que el IBM era el gigante a batir.

Steve Jobs nació un 24 de febrero de 1955 en San Francisco. Sus padres biológicos, Abdulfattah Jandali -de origen sirio- y Joanne Schieble no estaban casados. Fue adoptado por Paul y Clara Jobs. Se crió en el seno de una familia con pocos recursos. Y abandonó la universidad, porque sabía que las oportunidades estaban fuera de las aulas.

A los 12 años, ya había escrito a William Hewlett para hacer unas prácticas en su compañía, HP. Le gustaba la ingeniería, y ya de niño no sólo tenía claro que sería rico, además tenía la ambición de llegar a ser uno de los más grandes entre los grandes, tan popular como Shakespeare o Einstein. A Jobs le fue diagnosticado un cáncer de páncreas en 2004. Lo hizo público un año después, en el discurso de graduación en la Universidad de Stanford.

Una larga enfermedad

En abril de 2009 fue sometido a un transplante de hígado, tras negar durante meses los rumores sobre su delicado estado de salud. En septiembre de ese año reapareció en público para lanzar la tercera generación del popular reproductor iPod. Alarmantemente delgado, y con la voz muy débil, aprovechó para hacer campaña por la donación de órganos.

Aunque se le considera uno de los grandes innovares de la historia, no fue porque creara nuevos productos. Jobs ni inventó el ordenador personal, ni el ratón, ni los reproductores digitales de música, ni los teléfonos inteligentes, ni las tabletas, ni las tiendas electrónicas de música o de libros. Y estaba obsesionado con la competencia, a la que forzó a redefinir sus estrategias.

Jobs tuvo la capacidad de simplificar la tecnología existente y explotar su potencial, en el momento adecuado. El Mac que hoy se conoce debutó en el mercado en enero de 1984, como el primer ordenador que presentan todas sus funciones de una manera gráfica. Y lo dotó de un ratón, para que el usuario pudiera desplazar el cursor por la pantalla y con un simple click activar las funciones de los distintos programas. Simplificó la complejidad.

Un invento para la historia

El Macintosh marcó el futuro, a pesar de que sus funciones eran limitadas y su uso cuestionable. Para explotar el potencial de la nueva máquina, Jobs necesitaba un buen programa que le diera vida. En ese momento acudió buscando ayuda al joven Bill Gates, sin saber que con el paso del tiempo se convertiría en su gran rival en Microsoft. Su enemigo entonces era IBM. Las ventas decepcionaron y el PC del Big Blue dominaba de forma aplastante.

La tensión en el seno de Apple creció. Y un año después, Steve Jobs se vio forzado a abandonar la compañía por las diferencias que tenía con su entonces consejero delegado John Sculley, al que había contratado dos años antes de Pepsi. No estaban de acuerdo en cómo estaba llevando el negocio. Pero Sculley, un ejecutivo con más experiencia y madura, tenía el respaldo del consejo.

Los titulares de la época hablan del fin de una era. Pocos ejecutivos en la historia corporativa sufrieron un golpe así y lograron reponerse. Con 30 años, Jobs creó otra empresa, NeXT Computer en un intento por reinventar Apple con una ambición: cambiar el mundo. Pero tuvo serios problemas para abrir hueco en el mercado a un ordenador de esas características y a un precio tan alto como el que ofrecía.

El nacimiento de Pixar

El secretismo le permitió hacer ver más de lo que en realidad había. Y con la empresa rozando la bancarrota, se concentró en su sistema operativo y empezó a explorar nuevas oportunidades. En 1986 se hizo con la división gráfica por ordenador de Lucasfilm, por la que pagó 10 millones a George Lucas. Y así nacieron los estudios de animación Pixar, creadores de Toy Story y Finding Nemo.

Demostró a Hollywood que los ordenadores pueden dar rienda suelta a la imaginación y llegar al público general. La tecnología lo permitía. Robert Iger, entonces consejero delegado de Disney, lo entendió perfectamente y no se lo pensó dos veces antes de comprar Pixar por 7.500 millones. Empezaba así a forjarse una nueva era, en la que Jobs se consolidaría como una estrella.

NeXT sería adquirida por Apple en diciembre de 1996, por 400 millones. Y ocho meses después de integrarse en el gigante de la manzana, Steve Jobs fue nombrado consejero delegado interino de la compañía de Cupertino. Su puesto al frente de Apple se haría permanente en enero 2000, en lo que estaba llamado a ser en el retorno más importante en la historia corporativa de EE UU.

La vuelta del exilio

Todo lo que construyó en una década estaba destruido y hundido en pérdidas, y Microsoft dominaba el 80% del mercado de PC. Jobs se reincorporó tras 12 años de exilio a la compañía que creó cargado de ideas para resucitar Apple, como el iMac. La computadora fue lanzada un año después con un éxito rotundo. Pero lo que abrió sus productos al consumo en masa fue el reproductor iPod y la tienda electrónica iTunes, para la descarga legal de música.

Así rompió el nicho en el que estaba metido Apple, lanzando nuevos productos más allá de los PC y poco a poco la suerte de la compañía empezaría a cambiar. La cuadratura del círculo llegó en junio de 2007 con el teléfono móvil interactivo iPhone. Jobs consiguió así crear un atractivo de los consumidores hacia los Mac, que eran vistos como un club reservado al diseño y la publicidad. En la primavera de 2010 se le sumó la tableta iPad.

Steve Jobs, que se presentaba en público en vaqueros y camisa negra con cuello de tortuga, era una persona obstinada, apasionada, egocéntrica, arrogante y perfeccionista. Era también un genio de la promoción y la imagen. El anuncio que utilizó para el lanzamiento del primer Macintosh rompió moldes y está considerado como uno de los 50 mejores en la historia de la televisión. La estética es otra de las claves de su éxito, toda una declaración de diseño.

Jobs, imagen de Apple

Jobs era la imagen de Apple y su historia define la de la propia Silicon Valley. De hecho, podría decirse que hay un antes y después en el mundo tecnológico que lo marca Apple. Una combinación difícil de replicar que le permitió conectar la tecnología con las tendencias, y que explica el tsunami mediático que acompaña a cualquier artilugio que lanza al mercado.

Apple hace tambalear el mercado en el que penetra, porque sus productos son simples y marcan tendencia, como demuestra el caso del ratón. Y en torno a ellos es además capaz de crear un verdadero ecosistema, en el que todos conviven en armonía. Pero eso en Wall Street dicen que no es conveniente apostar contra Apple cuando lanza un nuevo producto.

La revista Fortune nombró por todo esto a Jobs "empresario de la década", y no sólo por la manera en la que llevó las riendas de Apple y su impacto en el mundo de los negocios. Los editores de la publicación financiera destacaron su influencia en la cultura mundial. "Cada día, algún estudiante, empresario o diseñador que se enfrenta a un problema se pregunta: ¿qué haría Jobs?".

Tan ingenioso como misterioso, Jobs fue el punto fuerte de Apple. Tres décadas durante las que redefinió o reinventó la tecnología de consumo, creando productos que el más corriente del ciudadano no sabía que iba a necesitar. Pero la imagen del "hombre de negro" está tan vinculada a la marca que eso le convierte a la vez en su principal vulnerabilidad.

Jobs sabía vender el producto, y tenía talento de distorsionar la realidad de tal manera que el público estuviera dispuesto a pagar más por ellos que los de la competencia. El éxito del iPhone, a pesar de sus problemas, es el más claro ejemplo. No era una cuestión de números, si no de emociones. Y eso es lo que crea todo tipo de preguntas sobre una Apple sin su gurú.

Sandro Pazzi



miércoles, 5 de octubre de 2011

Yo Amo a Calneron...

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  1. 19_normal

    monerorape Buenos días... Otro cartón exclusivo para ustedes:

El caricaturista Rape, es uno de los periodistas-caricturistas exiliados del Estado de Veracruz, quien anuncio su salida recientemente por motivos de inseguridad.




Operación conjunta anticrimen en Veracruz... Teatro

Aplicarán operativo conjunto contra el crimen en Veracruz

Participarán fuerzas federales y estatales; incluye patrullajes por mar, tierra y aire

Quienes hagan justicia por propia mano se convierten en delincuentes: Blake Mora

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El gobernador de Veracruz, Javier Duarte (tercero de izquierda a derecha), durante el anuncio de la operación conjunta Veracruz Seguro. Lo acompañan integrantes del Consejo de Seguridad Nacional

Periódico La Jornada
Miércoles 5 de octubre de 2011, p. 2

El gobierno federal puso en marcha la operación conjunta Veracruz Seguro, con el despliegue de fuerzas federales que, mediante un mando único, coordinarán las acciones contra los criminales.

El operativo incluye patrullajes por cielo, tierra y mar, así como controles en carreteras y en el ingreso a poblaciones, en particular donde haya mayor índice delictivo.

Además, mecanismos de información e inteligencia; depuración de las fuerzas policiacas estatales; un proceso de reclutamiento de uniformados para incrementar la fuerza local, especialmente en Boca del Río, y mayor subsidio federal en materia de seguridad para el próximo año.

Durante la presentación de los cinco puntos de este plan, el titular de la Secretaría de Gobernación, Francisco Blake Mora, dijo que para los gobiernos federal y de Veracruz no hay más pacto que el cumplimiento irrestricto de la ley, y advirtió que sólo el gobierno, en sus tres órdenes, está facultado para aplicar la ley y procesar a delincuentes.

Quienes traten de hacer justicia por su propia mano o invadir el Estado en algunas de sus funciones intransferibles, se convierten en delincuentes y el gobierno les aplicará todo el peso de la ley, dijo.

Señaló que los criminales buscan atemorizar y controlar un territorio que sólo pertenece a las personas de bien, por lo que pidió a los ciudadanos hacer un frente común contra los delincuentes y prometió que no habrá excepciones en la aplicación de la ley.

Precisó que Veracruz actualmente cuenta con 21 mil 35 policías estatales, ministeriales y municipales, de los cuales 2 mil 234 han sido sometidos a evaluación de control de confianza.

Con este operativo conjunto –añadió– habremos de llevar a la justicia a cualquier persona que cometa crímenes sin importar la causa o el fin de los mismos.

La fuerza del Estado no se detendrá ante nadie que infrinja la ley y busque imponer sus condiciones, aseveró.

La operación Veracruz Seguro fue delineada la noche del lunes en el Palacio de Covián, y se suma a estrategias similares que se han aplicado en otras regiones del país desde 2007. Uno de los antecedentes es el Operativo Conjunto Tamaulipas y, en enero de 2008, la Operación Noreste, para llevar a cientos de militares e integrantes de la Marina a Nuevo León y Tamaulipas. También ha habido mecanismos federales de este tipo en Chihuahua, Guerrero y Michoacán.

Ayer, en el salón Juárez se realizó la presentación de Veracruz Seguro, con la presencia de integrantes del Consejo de Seguridad Nacional (Gobernación, Defensa, Marina, Procuraduría General de la República y Seguridad Pública) y con los titulares de los tres poderes de Veracruz, encabezados por el gobernador Javier Duarte; Alberto Sosa, presidente del Tribunal de Justicia, y Eduardo Andrade, presidente del Congreso estatal. De pie, al frente del salón, fueron colocados los funcionarios federales y el gobernador y, en el extremo, los representantes de esta entidad.

El presidente Calderón no está solo, dice el gobernador

El anuncio ocurre 14 días después de que fueron arrojados 35 cadáveres en una avenida de Boca del Río, uno de los municipios más importantes de Veracruz, y de otros hechos adjudicados a grupos criminales.

Como primera oradora, Alejandra Sota, vocera del gobierno federal, dijo que el eje de este plan es la reubicación de los efectivos militares, navales y de la Policía Federal.

Advirtió que “la violencia y la propaganda criminal no replegarán la acción decidida del Estado.

Veracruz no está solo. La voluntad mostrada por el gobierno del estado abre una importante ventana de oportunidad para mejorar con mayor celeridad la seguridad en la entidad, expresó.

En respuesta, Javier Duarte dijo que el fenómeno de la delincuencia y su presencia en las regiones del país no es algo nuevo: en el caso concreto de Veracruz, lo nuevo es que ahora se le está combatiendo con toda la fuerza de la ley.

Subrayó que en esta materia, la administración a su cargo hace lo que le compete respecto a las acciones que realiza el gobierno federal, por lo que “seguirá mostrando toda la disposición y la voluntad política para vivir en el clima de tranquilidad y paz que siempre han caracterizado a Veracruz.

“El presidente Calderón –añadió– no está solo, cuenta con Veracruz.”

Enseguida, el secretario Blake detalló la Operación Coordinada Veracruz Seguro.

Estamos fortaleciendo el despliegue de las fuerzas federales en todo el territorio estatal bajo un mando único federal para recuperar los espacios invadidos por la delincuencia y lograr que nuevamente sean espacios seguros, dijo.

Señaló que la administración veracruzana también participará realizando despliegues en coordinación con las fuerzas federales “para consolidar estos operativos”.

El segundo punto se refiere a los mecanismos de información e inteligencia con el empleo de tecnologías y personal especializados para desarticular a las organizaciones criminales, no sólo en la captura de sus cabecillas, sino en el desmantelamiento de sus redes logísticas, operativas y financieras.

Asimismo, el fortalecimiento de los mandos de control, comunicación y cómputo para realizar operaciones más efectivas.

El tercer punto tiene que ver con la depuración de las fuerzas policiacas locales, para lo que pidió al gobierno estatal actuar con mayor sentido de urgencia en las evaluaciones de control de confianza a sus corporaciones e instituciones.

Dijo que se empezará un proceso de reclutamiento con el propósito de incrementar el estado de fuerza local, especialmente en Boca del Río, e integrar un módulo de la policía estatal acreditable.

También anunció mayores recursos para seguridad. Para el ejercicio presupuestal 2011, Veracruz tiene asignados 420.9 millones de pesos mediante subsidios federales, los cuales deben ser optimizados para que, en diciembre próximo, el estado presente un avance cuantitativo y cualitativo de sus fuerzas policiacas, incluidos niveles de certificación de sus policías.

Para 2012 –anunció Blake– se destinarán más fondos para estas necesidades de reclutamiento, depuración y equipamiento, así como certificación de las corporaciones”. El quinto punto es la aplicación irrestricta de la ley.


martes, 4 de octubre de 2011

Haití, país ocupado


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Fugazmente, Haití cobró fama por el terremoto del 12 de enero de 2010, que causó la muerte de más de 200 mil personas Foto Alfredo Domínguez

Consulte usted cualquier enciclopedia. Pregunte cuál fue el primer país libre en América. Recibirá siempre la misma respuesta: los Estados Unidos. Pero los Estados Unidos declararon su independencia cuando eran una nación con 650 mil esclavos, que siguieron siendo esclavos durante un siglo, y en su primera Constitución establecieron que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona.

Y si a cualquier enciclopedia pregunta usted cuál fue el primer país que abolió la esclavitud, recibirá siempre la misma respuesta: Inglaterra. Pero el primer país que abolió la esclavitud no fue Inglaterra sino Haití, que todavía sigue expiando el pecado de su dignidad.

Los negros esclavos de Haití habían derrotado al glorioso ejército de Napoleón Bonaparte, y Europa nunca perdonó esa humillación. Haití pagó a Francia, durante un siglo y medio, una indemnización gigantesca por ser culpable de su libertad, pero ni eso alcanzó. Aquella insolencia negra sigue doliendo a los blancos amos del mundo.

***

De todo eso, sabemos poco o nada.

Haití es un país invisible.

Sólo cobró fama cuando el terremoto de 2010 mató más de 200 mil haitianos.

La tragedia hizo que el país ocupara, fugazmente, el primer plano de los medios de comunicación.

Haití no se conoce por el talento de sus artistas, magos de la chatarra capaces de convertir la basura en hermosura, ni por sus hazañas históricas en la guerra contra la esclavitud y la opresión colonial.

Vale la pena repetirlo una vez más, para que los sordos escuchen: Haití fue el país fundador de la independencia de América y el primero que derrotó a la esclavitud en el mundo.

Merece mucho más que la notoriedad nacida de sus desgracias.

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Actualmente, los ejércitos de varios países, incluyendo el mío, continúan ocupando Haití. ¿Cómo se justifica esta invasión militar? Pues alegando que Haití pone en peligro la seguridad internacional.

Nada de nuevo.

Todo a lo largo del siglo XIX, el ejemplo de Haití constituyó una amenaza para la seguridad de los países que continuaban practicando la esclavitud. Ya lo había dicho Thomas Jefferson: de Haití provenía la peste de la rebelión. En Carolina del Sur, por ejemplo, la ley permitía encarcelar a cualquier marinero negro, mientras su barco estuviera en puerto, por el riesgo de que pudiera contagiar la peste antiesclavista. Y en Brasil, esa peste se llamaba haitianismo.

Ya en el siglo XX, Haití fue invadido por los marines, por ser un país inseguro para sus acreedores extranjeros. Los invasores empezaron por apoderarse de las aduanas y entregaron el Banco Nacional al City Bank de Nueva York. Y ya que estaban, se quedaron 19 años.

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El cruce de la frontera entre la República Dominicana y Haití se llama El mal paso.

Quizás el nombre es una señal de alarma: está usted entrando en el mundo negro, la magia negra, la brujería...

El vudú, la religión que los esclavos trajeron de África y se nacionalizó en Haití, no merece llamarse religión. Desde el punto de vista de los propietarios de la Civilización, el vudú es cosa de negros, ignorancia, atraso, pura superstición. La Iglesia católica, donde no faltan fieles capaces de vender uñas de los santos y plumas del arcángel Gabriel, logró que esta superstición fuera oficialmente prohibida en 1845, 1860, 1896, 1915 y 1942, sin que el pueblo se diera por enterado.

Pero desde hace ya algunos años, las sectas evangélicas se encargan de la guerra contra la superstición en Haití. Esas sectas vienen de los Estados Unidos, un país que no tiene piso 13 en sus edificios, ni fila 13 en sus aviones, habitado por civilizados cristianos que creen que Dios hizo el mundo en una semana.

En ese país, el predicador evangélico Pat Robertson explicó en la televisión el terremoto de 2010. Este pastor de almas reveló que los negros haitianos habían conquistado la independencia de Francia a partir de una ceremonia vudú, invocando la ayuda del Diablo desde lo hondo de la selva haitiana. El Diablo, que les dio la libertad, envió al terremoto para pasarles la cuenta.

***

¿Hasta cuándo seguirán los soldados extranjeros en Haití? Ellos llegaron para estabilizar y ayudar, pero llevan siete años desayudando y desestabilizando a este país que no los quiere.

La ocupación militar de Haití está costando a las Naciones Unidas más de 800 millones de dólares por año.

Si las Naciones Unidas destinaran esos fondos a la cooperación técnica y la solidaridad social, Haití podría recibir un buen impulso al desarrollo de su energía creadora. Y así se salvaría de sus salvadores armados, que tienen cierta tendencia a violar, matar y regalar enfermedades fatales.

Haití no necesita que nadie venga a multiplicar sus calamidades. Tampoco necesita la caridad de nadie. Como bien dice un antiguo proverbio africano, la mano que da está siempre arriba de la mano que recibe.

Pero Haití sí necesita solidaridad, médicos, escuelas, hospitales, y una colaboración verdadera que haga posible el renacimiento de su soberanía alimentaria, asesinada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sociedades filantrópicas.

Para nosotros, latinoamericanos, esa solidaridad es un deber de gratitud:

será la mejor manera de decir gracias a esta pequeña gran nación que en 1804 nos abrió, con su contagioso ejemplo, las puertas de la libertad.

(Este artículo está dedicado a Guillermo Chifflet, que fue obligado a renunciar a la Cámara de Diputados del Uruguay por haber votado contra el envío de soldados a Haití.)


lunes, 3 de octubre de 2011

AMLO se declara listo para ser candidato

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Andrés Manuel López Obrador encabezó la ceremonia en el Auditorio Nacional durante la cual, ante notario público, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se constituyó en asociación civil Foto Carlos Ramos Mamahua

Discurso de Laura Esquivel en la fundación de MORENA. 2 de octubre de 2011. Auditorio Nacional.

Miembros del Consejo Consultivo. Presidente Legítimo. Hombres y Mujeres libres que nos acompañan. Ésta es una mañana feliz.

Es una mañana que marca el inicio de MORENA como Asociación Civil. Es un paso más en el camino que juntos hemos recorrido impulsados por el deseo de superar el caos de mentira, manipulación y odio que generó el fraude electoral del 2006.


Ha sido un largo pero fructífero camino donde se han ido congregando millones de personas. MORENA es la culminación de un movimiento de resistencia, que ha pasado por distintas etapas de lucha: desde la defensa del voto que nos robaron impunemente, hasta la lucha por conservar el patrimonio nacional, pasando por la indignación frente a un poder autoritario y espurio. Pero MORENA se convierte hoy, por medio del poder maravilloso de la palabra, en una nueva asociación comunitaria, en un nuevo grupo que cree en el poder de lo mejor de nosotros para concebir, construir y conservar el país que queremos, el país por el que luchamos.


La diferencia entre el México en el que vivimos y el que queremos habitar radica en las acciones que tomemos colectivamente. En las palabras que pronunciemos.

Los seres humanos somos palabra y discurso, palabra que al sonar nos erige. Nos dignifica. Definimos nuestra historia personal por medio del alimento que nos brinda la Historia comunitaria. Nos decimos nuestro nombre y lo aceptamos porque somos llamados y dichos por los otros. Nos aceptamos porque aceptamos a los demás, confiamos en ellos, confiamos en su palabra. Nos escuchamos al escucharlos. Por otra parte, para poder decirnos a nosotros mismos, y para poder decirse la comunidad, decirse quién es en realidad, debe apelarse a la memoria, que no es otra cosa que el sustento de todos nuestros nombres, es el discurso de discursos: lo que en verdad pasó y sigue pasando, la tierra más firme que nos sostiene. Esa Historia se inserta en los mitos, las estructuras familiares, sociales y en las ideologías, se inserta en fin en todas las formas que toma la palabra. Palabra que nos convoca y nos brinda un sustento verdadero. Eso es MORENA.

Es una palabra que surge en el corazón, que se alimenta en la memoria, que se pronuncia con alegría pues representa la intención más luminosa de una comunidad, de un movimiento que trabaja para mantener sus principios y esperanzas. Esa fuerza que MORENA representa no está depositada en manos de un hombre o de una mujer o de un grupo de “notables”, esa fuerza radica en el espíritu del grupo, es de hecho su verdadero nombre y su definición más pura.

Hay palabras que habitan en la historia de nuestro pueblo que inevitablemente nos transportan a otros momentos, a momentos tristes y dolorosos. Basta pronunciar “2 de octubre no se olvida” para remitirnos a un día aciago en el que la palabra fue secuestrada por el Caos, caos generado por el abuso de los poderosos, por esos seres hambrientos de despojo, sedientos de poder y ricos en esterilidad y muerte. Definitivamente ese 2 de octubre de 1968 fue un día triste. Fue una tarde en la que se colapsó la verdad de la palabra de los estudiantes y se instauró despiadadamente la palabra traicionada, la palabra muerta de nuestros gobernantes. ¡Cuánto abuso, prepotencia y muerte engendró en nuestro pueblo el autoritarismo inmisericorde, ciego y carente de palabra de ese entonces! ¡y cuánta muerte sigue ocasionando el autoritarismo necio y obcecado del presente!

Cuando la palabra es secuestrada por el caos, la verdad se colapsa y en su lugar se apoltrona la mentira: palabra traicionada, palabra muerta.

Así pues el entusiasmo, el orgullo de los pueblos, el gozo de la nutrición espiritual, todo lo bueno que nos define, se desmorona irremediablemente. Sólo reina entonces la pobreza: la material y todas las otras formas de pobreza de la comunidad y de la persona. El campo se muere, el trabajo se degrada, se envilece la vida pública, la democracia se traiciona y la esperanza es sustituida por el resentimiento y la impotencia. Por si esto fuera poco, el Caos se alimenta de sí mismo, genera más y más caos y más mentiras: mentira tras mentira, mentira tras mentira: tempestades de palabras muertas.

Del Caos se engendra siempre la destrucción pero surge también la oportunidad de cambio. La maravillosa opción de renacer y volver a empezar. La generación de un nuevo espíritu.

La esperanza saca lo mejor de nosotros mismos. Es además un escudo óptimo contra la mentira y la deformidad del poder autoritario. La esperanza de la transformación nos hace sentir que nuestro verdadero nombre regresa al primer plano, que la palabra resucita y retoma su poder de ser verdad.

Sin embargo, cuando los poderes mentirosos perciben este renacimiento en los grupos, en los pueblos, en la palabra, concentran todo su esfuerzo en la intención deliberada de destruirlos. Comienza una pugna donde hacen su aparición todos los juegos más sucios y los actos más viles que los seres humanos son capaces de crear. Los hemos visto. Los hemos presenciado. Los hemos escuchado. Y estamos preparados para desenmascararlos.

No tengo que recordarles mucho lo que este movimiento en particular y otros movimientos en la historia del país han tenido que enfrentar para defender su verdadera esencia, lo que han tenido que luchar contra los embates del poder. Ha llegado el ataque y a veces incluso la muerte para algunos de sus luchadores y los periodistas que hablan con la verdad.

Lo que los gobernantes ignoran es que la palabra no muere. Su esencia sigue latente en los vivos que la buscan con sinceridad, que la retoman, que la pronuncian y la comparten de boca en boca como si de un beso se tratara. Las palabras de los muertos son la fuerza de la memoria y nos recuerdan la dirección que debemos seguir.

En este momento quisiera hablar de la solidez de la palabra de tres de nuestros compañeros, que ya no llegaron a ver el surgimiento de Morena porque la muerte se atravesó en su camino, pero que participaron activamente en la consolidación de este movimiento: Javier Wimer, Bolívar Echeverría y Carlos Monsiváis.

En honor a ellos y a todos los que murieron hace 43 años en la Plaza de las Tres Culturas pido un minuto de silencio.

Ahora rompamos el silencio con un aplauso que celebre la vida que hoy inicia en MORENA.

En MORENA se recogen los ecos, los murmullos, los cantos, las risas de los caídos en una causa justa y los convierten en Historia viva que nos da respaldo, emoción y fuerza para seguir adelante.

En ella se agrupan los testimonios de todos aquellos que han trabajado en la construcción de un Proyecto Alternativo de Nación, en el sostenimiento de una causa que hoy más que nunca es necesaria y valiosa. En ella, la Historia vuelve a ofrecernos la oportunidad de recuperar la Palabra, de recuperar México.

Bienvenida sea pues una nueva Asociación Civil. Una nueva y vieja palabra que invoca el espíritu de todo un pueblo. Porque cuando decimos MORENA decimos hermano; decimos río, decimos pueblo, decimos árbol, decimos lluvia, decimos maíz, decimos paz, decimos frijol, decimos flor de calabaza, decimos sol, decimos luna, decimos viento, decimos canto, decimos abuelos, decimos hijos, decimos vida. Vida renovada. Vida digna. Vida dichosa. Vida compartida en libertad. ¡Que viva MORENA!

Laura Esquivel
2 de octubre de 2011
Auditorio Nacional.


domingo, 2 de octubre de 2011

2 de Octubre de 1968 y la lucha sigue...


Stefan Gandler

Conocí a Adolfo Sánchez Vázquez en el otoño de 1988, cuando estuve por primera vez en México, por una estancia de seis meses. Asistí a una clase suya en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México y desde el primer día me asombró su personalidad y su pensamiento. Fue la primera vez que entré en contacto directo y prolongado con alguien que había luchado contra el fascismo europeo. En Alemania y Austria, donde había vivido anteriormente, no era posible. Casi todos habían sido asesinados por los nacionalsocialistas, y los que se salvaron de este “destino” por haber salido al exilio optaron, en general, por no volver a vivir en el país de sus perseguidores. El antifascismo de los años treinta y cuarenta en Europa era para mi generación –a pesar de los pocos años que habían pasado desde entonces– un asunto “histórico”. Estábamos acostumbrados, al ver a alguien mayor de sesenta años de edad en el tranvía, en el autobús o en la calle, a preguntarnos en qué campo de exterminio o campo de concentración habría realizado sus “servicios” a favor del genocidio de los judíos y gitanos europeos, a favor de la Shoah, a favor de la persecución y el asesinato de gran parte de la oposición política en Alemania y Austria y los países ocupados hasta algunos años atrás. En el mejor de los casos, pensábamos que a lo mejor esa persona había sido “apolítica” en el nazismo, lo que por lo general era una falacia, ya que la pasividad en esa época era, con cierta necesidad, una complicidad más o menos implícita.

Al conocer a Sánchez Vázquez, al oírlo a lo largo de todo un semestre, al hablar con él en varias ocasiones fuera de las clases, me di cuenta –por primera vez en mi vida– que el antifascismo europeo era algo plenamente real, material y presente en un importante número de sus representantes hasta este día. Entendí también algo que en Alemania era simplemente inentendible, y lo es hasta el día de hoy: que los antifascistas que habían luchado en contra del franquismo español, del fascismo italiano, del nacionalsocialismo alemán y los otros fascismos de Europa, no eran todos hombres y mujeres con la mirada distorsionada, con los ojos llenos de intranquilidad y con un alto grado de marginación política hasta este momento. Así lo había vivido al conocer superficialmente a algunos de los combatientes antifascistas en Alemania, que habían sido hasta su muerte, en los años ochenta y noventa, excluidos socialmente, marginados políticamente y vetados intelectualmente. Los únicos antifascistas conocidos en Alemania que habían regresado con la cabeza en alto, y de los cuales tuve conocimiento, eran Max Horkheimer y el Theodor W. Adorno de la Teoría crítica. Sin embargo, los dos habían fallecido antes de que los pudiera conocer en persona y, además, no habían sido parte de una organizada lucha armada antifascista – ésta, dentro de Alemania, simplemente nunca existió. (No existió en gran parte por la prohibición expresa del Comité Central del Partido Comunista Alemán emitida hacia sus miembros de tomar las armas en contra de los nazis, y decisiones parecidas dentro de la, para la resistencia, poco preparada socialdemocracia.)

En relación con su pensamiento, me asombró cada vez más, al acercarme a sus reflexiones a lo largo del semestre y al comenzar con las primeras lecturas de algunas de sus obras; su manera de entender la teoría de Marx y el papel práctico-social de la filosofía en general. Cuando, en una ocasión, le pregunté qué opinaba del marxismo en América Latina, me contestó –él, el maestro, a mí, el estudiante, que esto era ante todo una cuestión de la praxis política. Para mí era una verdadera revelación que un profesor universitario de filosofía fuera capaz de decir algo así a un estudiante universitario de izquierda. En Frankfurt había experimentado una y otra vez lo contrario, y constantemente tuve que escuchar en el contexto académico– filosófico que las cuestiones político-sociales no sólo no tenían cabida dentro del debate filosófico, sino que incluso el intento de darles cierto lugar era un abierto boicot, un bloqueo agresivo, un ataque malintencionado en contra de cualquier trabajo conceptual, incluyendo aquel que se refiera a la obra de Karl Marx (quien de por sí estaba prácticamente ausente en las aulas filosóficas de Frankfurt de los años ochenta y noventa).

Cuando, al comenzar mis estudios universitarios en esta ciudad, en una clase de Introducción a la Filosofía pregunté al entonces todavía estimado Jürgen Habermas sobre las razones de la validez de la regla lógica del tercero excluido, él –al no entender mi insistencia por querer que me lo explicara hasta las últimas consecuencias conceptuales, él filósofo de la actual Alemania (como pensé en aquel entonces)– brincó en cierto momento de su silla y me acusó, con la cara enrojecida de enojo, que no se había dado cuenta de inmediato de que mi interés era político; esto era lo peor que podía decir a un alumno en una clase de filosofía.

Conocer a Adolfo Sánchez Vázquez en la UNAM fue realmente entrar en un mundo completamente desconocido para mí, por lo menos en términos de una experiencia propia. Había escuchado en Frankfurt relatos de tiempos o lugares lejanos en donde algo así, al parecer, había existido o existe incluso todavía, pero nunca supe con seguridad si debería creerle a esos cuentos que sonaban demasiado bellos para ser verdad. Sabía que se decía que, años antes, en las mismas aulas que frecuentábamos, habían hablado Horkheimer y Adorno frente a cientos de estudiantes de todas las facultades de la universidad sobre los conceptos filosóficos más complejos, sobre el nazismo, sobre la educación después de Auschwitz, e incluso sobre la posibilidad de la emancipación humana, pero eran relatos que nos parecían más mitos que recuerdos reales. Estábamos tan lejos de todo ello, en las clases de Habermas y sus seguidores que empezaban en ese entonces a tomar el control del Instituto de Filosofía de Frankfurt, mismo que hoy en día tienen casi por completo.


Foto: Cristina Rodríguez/ archivo La Jornada

Fue años más tarde que empecé a ver las cosas de otra manera y logré convencer a Alfred Schmidt de retomar sus clases sobre la obra de Marx, que había dejado de dar después de experiencias no del todo agradables en los años setenta. Lo que me había cambiado de manera decisiva fue, primero, mis viajes a la ciudad de París en 1986, junto con un amigo, como representantes de los estudiantes de izquierda de Frankfurt para establecer contacto con los estudiantes universitarios franceses que estaban realizando una prolongada huelga nacional, con los cuales me radicalicé políticamente; segundo, mis viajes a Polonia, que incluían varias visitas a los ex campos de concentración y de exterminio, como Auschwitz, Treblinka, Sobibor y Majdanek, en los cuales empecé a comprender la magnitud de los hasta hoy indescriptibles crímenes cometidos desde mi tierra natal; y, finalmente, mi primer viaje a México, en el cual conocí a Adolfo Sánchez Vázquez y entendí que no todo estaba perdido.

Al asistir a sus clases, al leer sus textos, empecé a entender que todavía existe algo como posibilidad para retomar la reflexión crítica, aun dentro de las aulas filosóficas y universitarias. Sólo esta experiencia y la experiencia mexicana en general me dieron el impulso, la decisión y la fuerza argumental de seguir con el camino comenzado en Frankfurt y que vi cada vez más obstruido y fastidioso en esa universidad. En la ciudad que vio crecer el maravilloso y único proyecto del Instituto de Investigación Social, en el cual se sembraron las bases de la Teoría crítica, ya no había condiciones, al final de los años ochenta del siglo XX, para seguir adelante con esa actitud, esa seriedad y ese impulso antifascista y a la vez anticapitalista.

Por suerte “descubrí” y me acerqué a Alfred Schmidt, quien injustificadamente estaba a la sombra del mucho más citado Habermas. Él confió en mi palabra, en los primeros avances que le presenté y en la idea que obtuvo al revisar algunos libros de Adolfo Sánchez Vázquez que había traído desde México e hicieron posible que empezara a adentrarme, cada vez más, en su pensamiento –y posteriormente también en el de Bolívar Echeverría– sin renunciar de golpe a mi historia, mis vínculos y mi inclusión en la universidad alemana. A partir de ese momento desarrollé mi propio pensamiento filosófico en el “triangulo intelectual” formado por los tres filósofos entonces vivos más importantes para mi formación conceptual: Adolfo Sánchez Vázquez, Alfred Schmidt y Bolívar Echeverría, en el contexto de varios filósofos fallecidos anteriormente, como Max Horkheimer, Theodor W. Adorno, Walter Benjamin, Herbert Marcuse, Franz Neumann, Georg Lukács, Karel Kosík, Karl Marx y G. W. F. Hegel. De los tres filósofos entonces vivos queda hoy uno solo, Alfred Schmidt.

desde el primer momento en que conocí a Adolfo Sánchez Vázquez en la Facultad de Filosofía y Letras me fascinó –y me sigue fascinando hasta hoy– su entrega absoluta a la lucha antifascista, la que el autor de la Filosofía de la praxis, al igual que muchos de sus contemporáneos –incluyendo los de la Teoría crítica–, consideró sólo pensable y realizable como lucha anticapitalista. Desde sus días de juventud en Málaga y Madrid, Sánchez Vázquez sabía de la dialéctica política y filosófica, entre la necesidad de aliarse con los sectores antifascistas-democráticos de la burguesía (y su filosofía idealista-humanista) y la coexistente necesidad de criticar radicalmente su política y teoría sumamente ingenua hacia el carácter necesariamente destructivo (y autodestructivo) de la forma de reproducción capitalista. Sus mayores aportaciones filosóficas –como la brillante reconstrucción conceptual de la dialéctica entre idealismo y materialismo, en la obra de Marx en general y las Tesis sobre Feuerbach en particular, en su mencionada obra magna–, así como sus decisiones políticas –como su apoyo inmediato al EZLN y su creciente resistencia a ser instrumentalizado como emérito en la época de la huelga del CGH– se pueden entender a partir de esta dialéctica pensada y vivida.

El filósofo, poeta, luchador antifascista, quien llevó comida en la Guerra civil española al marginado y perseguido Antonio Machado, siempre buscó no alejarse de la realidad social en sus aportaciones filosóficas y tampoco encerrarse en un círculo de pensadores y actores que indudablemente compartían todas sus posturas. Esto se reflejaba en la manera como organizaba sus clases, en cómo reaccionaba a críticas y también en cómo formaba las mesas de presentación de sus libros. Incluía en ellas a personajes públicamente reconocidos, de los cuales sabía que podrían estar en abierto desacuerdo con algunas de sus posturas sobre cuestiones actuales y en desacuerdo general con su filosofía marxista y su pensamiento político anticapitalista. Hace casi cuatro años, el 25 de octubre 2007, se presentó su libro Ética y política (FCE/UNAM, 2007) en la librería Octavio Paz del FCE. Uno de los presentadores propuestos por Sánchez Vázquez, el primer presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), comentó en esa ocasión lo siguiente: “Por cierto, es siguiendo la lógica del propio maestro Sánchez Vázquez que no acabo de comprender su condescendencia con el EZLN.” (Grabación audio, Woldenberg, min. 9:30). José Woldenberg sigue: “Precisamente porque en nuestro país las vías de la política pública y pacífica no se encuentran ... cerradas ... [es] absolutamente injustificable ... la opción de la vía armada.” (Min. 9:42.)

En este distanciamiento Woldenberg capta, tal vez sin querer, más del pensamiento de Adolfo Sánchez Vázquez que muchos de los que, desde su muerte, están homenajeando públicamente su vida y obra: el exiliado español, miembro del Partido Comunista Español, director –a sus veintidós años– del diario Ahora de la Juventud Socialista Unificada con medio millón de miembros; combatiente antifranquista y redactor en jefe de la revista Acero del v Cuerpo de Ejército de Enrique Líster, crítico feroz del intento de Octavio Paz de enterrar para siempre cualquier proyecto anticapitalista al desaparecer la Unión Soviética, ha sido y sigue siendo –en su herencia y presencia filosófica y política– ante todo un pensador y activista del proceso de transformación radical y estructural hacia un mundo sin explotación y sin represión. Toda afirmación que trata de excluir o minimizar este carácter revolucionario de Adolfo Sánchez Vázquez y su pensamiento, desde el inicio de la Guerra civil española hasta su muerte, se aleja de la verdad histórica y constituye al mismo tiempo una falacia filosófica.

adolfo sánchez vázquez conoció la muerte muy de cerca. Su experiencia en la Guerra civil, su encuentro “con el héroe en la vida” le hizo ver todo de otra manera. Aquello que siempre percibí en su mirada, su tono de voz, su pensar y su andar, sin lugar a dudas venía de ahí. Sánchez Vázquez no estaba jugando. Sabía de qué estaba hablando cuando hablaba de la violencia por la que la clase en el poder puede optar para mantenerse en él. En uno de los primeros textos que publica en México, en la revista Romance, a los pocos meses de haber llegado del infierno en el cual los franquistas españoles, con la ayuda de los nacionalsocialistas alemanes y los fascistas italianos habían convertido a su patria, escribe a la edad de veinticuatro años: “Alto, como una montaña gigante, los ojos limpios, las manos tiernas y transparentes, pero sus brazos vigorosos y su paso callado y firme. Mi primer encuentro con el héroe en la vida de pronto oscureció esta imagen. No era por fuera como yo soñaba, sino seco, esmirriado, inundados los ojos de fuego y una fiebre contenida en sus manos huesudas y siempre húmedas. Pero por dentro, más allá de su piel y de su andar callado, estaba su verdadera imagen, toda ella viva, noble y encendida.”

En este texto, titulado “La decadencia del héroe”, en el cual debate en su segunda parte con autores como Kafka y Sartre y su alejamiento de la idea del héroe, Sánchez Vázquez sigue describiendo su “primer encuentro con el héroe en la vida”: “Como un quiste clavado en su juventud inocente, tenía un oscuro presentimiento de la muerte. Abandonado y solo, luchaba contra la soledad. Porque la soledad, según él, entrañaba cobardía. Y de su soledad interior saltaba valientemente en busca de la alegría y la felicidad de todos.”


Foto: José Antonio López/ archivo La Jornada

Esta felicidad de todos, viejo sueño de muchos artistas, revolucionarios y filósofos, heredado en una tradición humana de un número infinito de generaciones, traicionado cobardemente con la cómoda idea del fin de la historia, estaba y está presente en la vida y la obra entera de Adolfo Sánchez Vázquez. Su muerte el pasado día 8 de julio no podrá detener este proyecto que para él sólo era realizable dentro de una lucha por el comunismo y con el apoyo filosófico de una teoría basada en las reflexiones críticas de Karl Marx. Con la imagen de los asesinados por los franquistas y los antifascistas caídos en su lucha contra el peor movimiento político que ha visto la humanidad a lo largo de su historia hasta hoy, que intenta hoy en día resurgir de nueva cuenta en los nuevos racismos, el nuevo antisemitismo y el nuevo machismo, el joven exiliado sigue su reflexión sobre su“primer encuentro con el héroe en la vida”: “Su preocupación por la muerte nunca le hizo temerla. Su fe estaba en el presente, en esta lucha apasionada por la verdad y el claro destino del hombre. De esta lucha nada podría esperar él, indefenso como un tronco derribado. Y sin embargo luchaba. Era esto lo que transfiguraba, ante mis ojos, su apariencia gris y desmedrada para convertirle en un ser excepcional. Con la muerte cerca, viva, anudada en sus pulmones, se levantaba cada día. Pudo suicidarse. Hubiera sido el camino más fácil. Y no lo quiso. Consciente, deliberadamente esperó la muerte. Y cuando llegó la saludó fría, serena, estoicamente.”

Pero este estoicismo no es el del nihilista que nada espera de la historia humana y de nuestra capacidad de construir a pesar de todo una sociedad libre de represión y explotación. Tampoco es la seguridad ingenua del teólogo que proyecta nuestro deseo y nuestra capacidad de parar, interrumpir la catástrofe capitalista, al convertirlos en el hueco esperar por una supuesta felicidad en el más allá. Como sucede en toda su obra y vida posterior, el joven Adolfo Sánchez Vázquez se mantiene firme en el campo de tensión filosófica entre dos posiciones equivocadamente sencillas, cuando reflexiona, en 1940, sobre la muerte del héroe antifascista: “Su muerte, cuando llega, es una muerte esperanzada y desesperanzada a la vez. Nada espera de ella. Nada, porque su muerte, para él, no es paso transitorio hacia una felicidad futura, sin raíz alguna en la tierra, sino aportación última a una felicidad terrenal, a la que renuncia con su muerte, en bien de todos.”

Adolfo Sánchez Vázquez, no sufrió una muerte de héroe, de la cual estaba cerca en su tierra natal; entregó su vida entera –en la Guerra civil española, en setenta años de presencia en México, en su obra filosófica y con su ejemplo como maestro y pensador firme, nunca cerrado– en bien de todos.


sábado, 1 de octubre de 2011

GINA “LA LISTA” ES FALSA!

NO ACLARAN NADA

http://www.notiver.com.mx/files.php?file=GINA____LA_LISTA_____ES_FALSA_149644085.jpg

SIN NEXOS CON EL CRIMEN ORGANIZADO, LA MAYORÍA DE LOS MUERTOS EN BOCA DEL RÍO: NOTIVER

De la redacción

MÉXICO, D.F. (apro).-
La mayoría de los 35 cuerpos que fueron arrojados la tarde del pasado martes 20 al pie del Monumento a Los Voladores de Papantla y frente a una de las principales áreas comerciales de Boca del Río, Veracruz, no estaban involucrados con la delincuencia organizada, publicó el diario local Notiver.

Dicha información desmiente la versión oficial sobre la masacre. La misma tarde en que fueron encontrados los cuerpos, el procurador general de Justicia de esa entidad, Reynaldo Escobar Pérez, aseguró a la prensa que varias de las víctimas eran miembros de la delincuencia organizada, recién evadidos de tres penales locales.

Sin embargo, la nota de Notiver publicada en su edición de este viernes afirma que la mayoría de ellos no tenían vínculo alguno con el crimen organizado.

Con base en documentos oficiales, Notiver logró también identificar a 28 de las 35 víctimas, cuyas edades fluctuaban entre los 15 y los 28 años de edad.

De acuerdo con los reportes del Servicio Médico Forense (Semefo) asentados en el texto, la mayor parte de las víctimas murió asfixiada, estrangulada, por golpes y por sofocación.

El reporte, en el que se señala que el documento se les hizo llegar por medio de un "enviado", refiere que entre los muertos había algunos menores de edad, como Fernando Betancourt Vázquez, de 14 años; Abbi Lizbeth Poucholen Barrios, de 15, y Diana Teresa López Luna, de 16.

En el caso de Abbi Lizbeth Poucholen Barrios, se indica que la joven desapareció la noche del jueves 15 y apareció muerta el martes 20, entre los 35 cuerpos.

Entre las personas identificadas también aparecen Pablo González López, de 23 años; Juan Martín Pérez Arias, 21; Yuset Alejandro Reyes Iglesias, 28; Iván Cuesta Sánchez, Brigitte, de 22 años; Miguel García Lozano, 50; Ricardo Pacheco Mendoza, 22; Mario Hernández Quevedo, 41; Luis García Atzín, 29; Luis Alfredo Gamboa Librero, 22; Irving Abiud Reyes Cruz, 20; Arturo Morales Córdoba, 46, y Víctor Hugo Álvarez Guillón, de 37 años de edad.

Asimismo, Joaquín Olivares Gómez, de 38 años e identificado como policía; Alan Michel Jiménez Velázquez, de 15; Pedro López Pérez, 37; Gerardo Trujillo Méndez, 16; Luis Alberto Zavala Flores; 25; Jenny Valerio Tomba, 31; Felisa Concepción Ortiz Ortiz, 53; Aída Socorro Luna, 40; Karen Lobos Guevara, 24; Susana Sosa Colorado, 18, y Jorge Luis Martínez Collins, de 23 años de edad.

Otras de las personas identificadas son: Luis Manuel Quiroz Arjona, La Foca, de 38 años, agente de la Policía Intermunicipal de Veracruz, Boca del Río, del Sector 14, y Gabriel Hernández Hurtado, de 29 años, presunto involucrado en la desaparición del administrador de la aduana de Veracruz, Francisco Serrano Aramoni.

Según el documento enviado al medio veracruzano, los siete cuerpos restantes fueron trasladados al Semefo de Xalapa en calidad de no identificados.

La titular de Comunicación Social del gobierno de Veracruz, Gina Domínguez, aportó más información a la periodista Carmen Aristegui.

En entrevista, aseguró que ninguno de los reos que se fugaron de tres penales, el pasado lunes 19, fueron hallados entre los 35 cadáveres arrojados en una vialidad de la zona turística de Veracruz-Boca del Río.

La funcionaria estatal precisó que el interno identificado por las autoridades como El Ferras no estaba entre las víctimas.

"Hubo una confusión, yo puedo asegurar que ninguno, ninguno de los reos que se fugaron, de los cuales se recuperaron 14 el mismo día, está entre las personas que fueron esparcidas en Boca del Río", reiteró.

Tras el hallazgo de los 35 cadáveres en el estado, se presumió que uno de los reos podría encontrarse entre las víctimas, porque fue localizado un mensaje donde se leía: "Aquí yace el ferras y su corte real".

El procurador del estado, Reynaldo Escobar, detalló que un interno con el mismo sobrenombre se encontraba entre los que se fugaron horas antes del penal de Veracruz, aunque previó que podría tratarse de un distractor.

Se trata de Felipe Ferra, conocido por las autoridades como El Ferras, quien en 2008 saltó a la fama en las redes sociales, debido a que tras su captura relató ante cámaras de una televisora de Veracruz la forma en que había asesinado a una persona.

Sobre el reciente video en el que un grupo criminal se adjudicó los asesinatos en Boca del Río, haciéndose llamar matazetas, la funcionaria refirió que al igual que el gobierno federal, mantiene una postura de preocupación porque "no hay nadie que tenga derecho a ejercer la justicia por su propia mano".

Domínguez añadió que los criminales existen, pero descartó validarlos como un grupo paramilitar, por lo que respaldó la postura del gobierno federal, que ayer afirmó que en el país había criminales, pero no grupos paramilitares.

TAMALIN, EL GABINETE DEL CACIQUE...

ANDRES RAMOS REYNO – PRESIDENTE Va por su segunda Administración en el Municipio, como  Pedro Garcés Marcial y Lerdo Ferrer; han gobe...