sábado, 7 de julio de 2012

El fraude nunca en las urnas sino en el financiamiento de los medios y compra de votos

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1. Televisa, los del PRI y toda la clase dominante están en estos momentos ampliando la guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador. Tratan de demostrar ante la opinión pública que las protestas de López Obrador no tienen razón de ser porque una vez recontados todos los votos de las urnas en paquete los porcentajes no cambiaron ni un ápice y que por tanto ya Peña Nieto debe ser declarado –lo más pronto posible- presidente electo. La realidad es que esa demanda de reapertura de urnas está rebasada porque cada vez se entiende mejor que los fraudes no se hacen el día de las elecciones sino mucho antes mediante el financiamiento de los medios de información, la demás propaganda, la compra de votos con dinero y regalos, así como en los muchos arreglos que se dan entre grupos, partidos y apoyos internacionales.
2. El hecho de que el mismo IFE haya ordenado el recuento o reapertura de urnas de votación, por ley, sin que nadie se lo pida, demuestra de manera clara y rotunda que los fraudes nunca se han dado de manera esencial en las urnas, en el conteo de los votos. Incluso la introducción secreta e ilegal de miles votos muy bien marcados demuestran que la organización del fraude es mucho antes y que después de las elecciones los “errores voluntarios” son mínimos. Por eso los turistas internacionales vigilantes de elecciones –sin investigar el fondo e ignorando toda lo sucio y podrido de la campaña- se retiraron felices de México diciendo que este país tiene una práctica electoral muy bien dotada de un gran sistema de controles que lo hacen modelo “confiable y robusto”. ¿Por qué no leyeron de historia antes en las hemerotecas?
3. Por ello para mí, pensar que el fraude electoral está en las urnas es una tontería, por no decir imbecilidad. Hay que dejar que la gente que ignora la política mexicana lo piense así. Lo he dicho en no menos de 100 artículos y durante más de 50 años. Si durante los 35 años de dictadura porfirista y 70 años de dictadura del PRI se hubiesen reabierto y recontado los votos si iban a encontrar votos mayoritarios a favor del dictador Díaz y desde 1917, a favor del gobierno en turno, con la única excepción del año 2000, cuando Fox le ganó a Labastida por hartazgo. Ahora en 2012, como en 2006, aunque se recuenten tres o cuatro veces, voto por voto y casilla por casilla, podrán encontrase algunas o muchas alteraciones, pero de manera esencial no cambian más de la cuarta parte o mitad de los números originales.
4. López Obrador dijo varias veces ingenuamente: “Tomen lo que les den”; “si el PRI y el PAN les regalan (celulares, tarjetas, dinero, artículos para construcción, despensas) para que voten por ellos, tómenlo, porque al fin es dinero de ustedes, pero no voten por ellos”. ¿Cuál es el resultado? Que el 95 por ciento de la gente se considera agradecida y vota por quien les da y sólo un 5 por ciento consciente vota como quiere. ¿Piensan acaso que los acarreados en camiones, camionetas y taxis del PRI, del PAN o de una empresa para votar no llegan “contratados” de antemano por quien los transporta? Y para todo ello se requiere de mucho dinero que el PRI y el PAN cuentan a raudales y usan en la compra de votos, como el caso de Soriana, porque en una campaña se requiere de mucho dinero y no simples sacrificios.
5. La demanda del lópezobradorismo no debe ser por la apertura de urnas y reconteo de votos sino contra el financiamiento y la inequidad de las campañas; y si esto no se puede comprobar, a pesar de la evidencia, entonces vale un carajo seguir haciendo juego en los procesos electorales e instituciones. ¿Cuántos miles de millones de pesos entregó a Televisa y a los demás medios informativos Peña Nieto en los últimos seis años y cuánto entregó López Obrador? ¿Cuánto gastó Peña y cuánto AMLO en transporte de su campaña? ¿De dónde salieron los miles de millones de pesos que ambos gastaron, además del dinero oficial? ¿Cuántos minutos de propaganda televisiva y de radio registraron ambos candidatos? ¿Qué recursos materiales directos recibieron ambos de los empresarios? ¿Quién recibió dinero del narcotráfico?
6. Observé, y lo dije mil veces, que el 90 por ciento de las energías se dedicaron a buscar fuerzas para cuidar las casillas cuando lo más importante –que era la propaganda y la formación política- se hacía a un lado. Pero de todas maneras no resultó bien porque ante la falta de dinero para pagarles el trabajo de estar un día completo vigilando, muchos abandonaron su función dejando en el abandono las urnas. Por el contrario el PRI les repartió tarjetas y vales de compra, así como les aseguró comida suficiente. Por todo ello lo que pasa el día de las elecciones es menos importante que lo se registra antes: ¿Cuándo dinero se maneja para asegurar que los votos depositados sean suficientes para ganar la Presidencia?
7. Si no se realizan las protestas en las calles contra la campaña desigual e inequitativa, AMLO sufrirá un derrumbe estrepitoso, aunque convierta Morena en otro partido más. Hoy AMLO posee muchas presiones –las de su gabinete, las de sus amigos- para que no lleve las protestas a la calle y todos los días que pasan parecen enfriar la situación. ¿Se repetirá –como escribí muchas veces- la historia de Cuauhtémoc Cárdenas que sólo protestó en 1988 y el siguiente sexenio ya no hizo nada? ¿Habrá faltado el famoso Plan B del que hablé varias veces al ver que la campaña era totalmente dispareja? López Obrador volvió a confiar en que –a pesar de la evidente desigualdad en la campaña- la gente votaría mayoritariamente por él. Pero no sucedió y ahora con el recuento de los votos pretenden barrerlo por las instituciones.

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

viernes, 6 de julio de 2012

PRI, regreso sin gloria...y el fraude distrital...

 




Siempre quedó claro para quien quiso verlo que el proceso electoral de 2012 estaba marcado antes que nada por una gigantesca operación para asegurar el regreso del PRI a la presidencia de la República a través de un personaje tan peculiar como Enrique Peña Nieto. Las bases para esa operación las constituían la polarización a la que llevó el proceso electoral de 2006 entre el PAN y las izquierdas; el prematuro e irreversible descrédito del partido en el gobierno, con su rápidamente evidenciado rostro de incapacidad, corrupción y violencia; la campaña de descrédito contra el seguro candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador; el control del PRI sobre la mayoría de los gobiernos estatales y la alianza con poderes fácticos como la principal empresa de televisión del país y diversos medios de comunicación. Peña Nieto, un político de mediana trayectoria que circunstancialmente llegó al gobierno del Estado de México, resultó ser la figura que permitiría coronar la operación por sus pocos antecedentes en la política y su adaptabilidad para el manejo mediático, así como su alta disponibilidad de recursos para sostener durante seis años una campaña en los grandes medios de comunicación.
Y la operación ha resultado, en la inmediatez, exitosa. El conteo preliminar de votos dio al candidato presidencial del PRI una ventaja aparentemente cómoda y suficiente para alejar el fantasma del 0.65 % y el haiga sido como haiga sido que dejó marcado para siempre al gobierno calderonista. Más de seis puntos de diferencia sobre el segundo lugar aparentemente disuadirían a las oposiciones de cuestionar o impugnar el triunfo del mediático candidato y serían suficientes para arrastrar una mayoría parlamentaria que le asegurase gobernabilidad.
Sin embargo, no bien se terminan de contar las boletas extraídas de las urnas, se manifiestan sobre el escenario los elementos concretos que han venido a desdorar la supuestamente inobjetable victoria. Nada que no se supiera y que había sido señalado por las izquierdas electorales, por algunos medios críticos y aun en algunos casos por el gobernante Partido Acción Nacional; pero que ahora queda documentado con diáfana claridad dando fe de cómo el PRI gana elecciones.
Las empresas encuestadoras como Mitofski, GEA-ISA y media docena más, que a lo largo de toda la campaña le sirvieron acreditando ventajas en intención de voto de hasta veinte puntos sobre Josefina Vázquez Mota o AMLO han quedado evidenciadas como meros instrumentos de propaganda e inducción sobre los votantes. La compra de votos, oprobiosa práctica que potencialmente dispone de un mercado de más de 60 millones de pobres, y a la que recurren también, en la medida de sus posibilidades, el PAN y el PRD, quedó desnudada desde el día siguiente de la elección, cuando miles de tenedores de monederos electrónicos abarrotaron las tiendas Soriana para hacer comprar mercancías por los 700 o 1000 pesos que cada uno de ellos había recibido del PRI o del gobierno del Estado de México a cambio de mostrar fotografías tomadas con aparatos celulares de su boleta cruzadas en las casillas. Otros muchos han tomado avenidas o se manifiestan frente a las sedes del PRI y del sindicato petrolero exigiendo el pago incumplido de sus sufragios o de sus servicios de trampeo durante la jornada electoral.
El evidente derroche de recursos por parte del PRI, varias veces superior al monto señalado como tope para las campañas y cuyos orígenes no están esclarecidos, adquiere concreción en cifras y porcentajes de votación. Sergio Aguayo, cabeza de la organización de observación electoral Alianza Cívica, afirma que, con una muestra levantada en 21 Estados, la compra o coacción del voto alcanzó en alguna forma al 28.4 de los electores.
El propio IFE ha reconocido, al momento de escribirse este artículo, que al menos el 54 por ciento de los paquetes electorales requieren ser abiertos y recontados por inconsistencias numéricas entre las actas y el PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares), por ser aquéllas ilegibles u otras causas diversas. Y pese a que en su mensaje del domingo por la noche el presidente del IFE Leonardo Valdés advertía que se trataba, en efecto, de cifras preliminares, fue con base en estas cifras que se ha proclamado el triunfo de Enrique Peña Nieto y ha comenzado a recibir no sólo el reconocimiento de Felipe Calderón sino felicitaciones de los mandatarios de diversas naciones.
Faltan varias etapas por agotar. López Obrador ha anunciado su impugación a la elección y la exigencia de que se abra en los órganos distritales la totalidad de los paquetes para recontar los votos. Debe hacerse, por principio de certidumbre, en todos los casos que lo ameriten por inconsistencias, así parezcan mínimas, y con independencia de a quién beneficie o afecte el nuevo cómputo; y seguramente los recursos proseguirán hasta la Sala Superior del Tribunal Electoral.
El rasgo notable de la coyuntura poselectoral es, empero, otro. Peña Nieto es en la historia nacional el candidato que más oposición activa ciudadana ha enfrentado, desde la campaña misma. La irrupción del movimiento Yo Soy 132 a la mitad de las campañas planteó un escenario imprevisible al inicio de éstas. Hoy son los jóvenes universitarios los que están en la calle movilizándose por sí para vigilar los cómputos en las juntas distritales, tomando fotografías de las sábanas electorales para cotejarlas con el PREP, manifestándose en las plazas contra lo que perciben como una imposición. Muestran que, contrariamente a la acusación que se les hacía, no dependen de las directrices de López Obrador, que mantiene a la espera al Morena en tanto transcurre el proceso por los cauces jurisdiccionales.
Vendrá el momento de la crítica y la autocrítica a los actores de la izquierda lopezobradorista; por ahora, los jóvenes universitarios han salido a rechazar un proceso viciado desde el principio por la parcialidad absoluta de las televisoras y de los encuestadores, por el mercadeo impúdico del sufragio, por la falsedad de un candidato que tempranamente evidenció sus limitaciones. No es claro si los partidos del Movimiento Progresista tendrán capacidad para demostrar en los órganos las múltiples violaciones al sufragio que se aducen; pero el movimiento juvenil se ha reactualizado y estará hasta el final del proceso, que ahora, como en 2006, se avizora muy difícil, incluso para los vencedores. Las calles y plazas llenas no resolverán, como entonces, el resultado definitivo de la contienda; pero serán el medio para cuestionar la validez de una elección a la que aún le falta mucho para demostrar si estuvo apegada a los principios de equidad, certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad que mandata la Constitución general de la República. Diversos escenarios son posibles, entre ellos desde luego el de la validación de la elección que dé como triunfador a Peña Nieto; mas no el de que éste se yerga con una victoria ética.

Eduardo Nava Hernández es Politólogo – UMSNH 

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¿De qué se ríe ? Aquí en la foto junto al senador del PRI, Fernando Castro..¿Cómo no les da vergüenza? ... 

Solidaridad a San Juana Martinez que fue detenida en Nuevo Leon, comentarios despues... anunciando el regreso del PRI.

jueves, 5 de julio de 2012

SOLO LOS CIEGOS NO PUEDEN VER ...

 

Emanado del poder de las televisoras, Enrique Peña Nieto enfrenta la crisis posterior a los comicios con un mando a distancia en las manos, borrando de la pantalla las bocinas y las planas lo que no le conviene y dando relevancia monopólica a las voces alineadas con su proyecto de neosalinismo depredador.
La división social entre mexicanos creada por Antonio Sola para favorecer a Felipe Calderón queda como mediano experimento preparatorio de las artes de control autoritario que ya muestra el segmento de priísmo cavernario que hasta ahora domina el tenso entorno del frágil candidato que debido a esa misma precariedad se siente impulsado a mostrar fuerza y no dejarse arrebatar la presidencia prepagada.

La reivindicación autoral de Atenco en la Ibero, aquel viernes negro que dio pie al movimiento 132, fue una carta de intención sexenal que ya hoy siembra ingredientes de guerra sucia contra los opositores, enrarecimiento político, linchamiento mediático, intento de supresión de garantías y libertades (ejercer derechos electorales sería delito digno de paredón periodístico) y el ejercicio de las peores facetas de la actividad política, corrompiendo por un lado, dividiendo por otro, advirtiendo de la importancia de entenderse oportunamente con los reyes del próximo sexenio antes de quedar en listas negras.
El oficio nefasto de la política de tres colores tiene hoy como principales destinatarios a López Obrador y al movimiento 132. En la entrega de hoy se hablará específicamente de lo relacionado con el primero, a quien le están erosionando ciertos puntos institucionales de apoyo que de por sí nunca estuvieron verdaderamente con él: Miguel Ángel Mancera, es decir, Marcelo Ebrard, ha tomado con premura la llamada de felicitación de Peña Nieto, mientras Graco Ramírez (el primer gobernador en nombre de la izquierda domesticada, mercantilmente acomodaticia), los Chuchos y un segmento explícito del cuauhtemismo cuentan las horas para que termine el proceso de impugnación legal demandado por el tabasqueño, para ellos de inmediato aceptar el resultado que cantadamente favorecerá a Peña Nieto.

Por lo pronto, Ebrard, Cárdenas, Juan Ramón de la Fuente y otros personajes propuestos para acompañar a AMLO en un gabinete presidencial no dan muestras ni siquiera pálidas de respaldarlo en sus exigencias de depuración electoral, mientras corren con insistencia las versiones de que más bien le han planteado la necesidad de que deponga cualquier pretensión de resistencia y se allane a los resultados oficiales que favorecen a Peña Nieto (en cuyo entorno también se habla del golpe maestro que significaría el que éste invitara a alguno o algunos de esos hipotéticos miembros de un gabinete pejista a que se integren al del PRI, en un ejercicio de cohabitación política, de coalición, que dejara en solitario a López Obrador).
El argumento central para promover la rendición de AMLO es teóricamente aceptable, pero incompatible con la realidad política: la izquierda electoral no debe renunciar a su posibilidad de convertirse en contrapeso condicionante de un PRI que de otra manera se va a arreglar con la derecha. Por ello, el dos veces candidato presidencial debe aceptar el triunfo del mexiquense en las condiciones en que se hubiera dado (la consolidación transexenal de la República de la Haigacracia: haiga sido como haiga sido), para no aislarse ni tirar al bote de la basura el caudal de votos que esta vez fue mayor que el de 2006. Tal pragmatismo convalidatorio sería premiado con AMLO convertido en radiante jefe de una oposición izquierdista moderna, participativa y sensata.

La realidad muestra, sin embargo, que el único capital importante de López Obrador es justamente el que perdería en caso de arriar banderas: el de un segmento social movilizable y crecientemente indignado, que entiende claramente el significado ominoso de la restauración del priísmo autoritario, y que intuye la necesidad de mantenerse activo y fuerte para enfrentar la oleada de reformas estructurales que PRI y PAN, los verdaderos aliados, aprobarán en las cámaras con la colaboración programada del segmento perredista beneficiado en este segundo lance pejista, el chuchismo-camachismo ya bien dispuesto a los arreglos que sean necesarios. AMLO no será jefe político de Ebrard, Mancera, Graco, Camacho ni de la fortalecida tienda chuchista. Los proyectos de éstos van por otro rumbo, al que estorba la figura tabasqueña a la que les urge enviar rumbo a finca chiapaneca de sonora denominación.
Soriana es una empresa largamente asociada al PRI. En su ruta de relaciones políticas están varios gobernadores emblemáticos de la nueva era jurásica con copete: los Moreira en Coahuila, de donde surgió la firma ahora asentada en Monterrey (con otro clon de EPN como anfitrión, el ya crónicamente rebasado Rodrigo Medina); Fidel Herrera y su heredero, Javier Duarte, en Veracruz; y Enrique Peña Nieto y su heredero, Eruviel Ávila, en el estado de México.

Tres consejeros locales del IFE en el distrito 5 de Coahuila solicitaron a ese instituto que el recuento de votos de ayer no lo dirigiera Jorge Luis Grana Hernández, vocal de capacitación electoral y educación cívica, pues en pláticas de inducción a aspirantes a supervisores y capacitadores les había dicho, en febrero pasado, que el problema de la democracia en México es que el que pierde no lo reconoce; ya ven, López Obrador perdió y no lo reconoció. Se fue a hacer su plantón en Reforma y con eso le hizo mucho daño a la democracia. Un representante de partido lo acusó en otra ocasión de haber dicho a capacitadores que ni se les ocurriera votar por AMLO, porque él les bajaría los sueldos. Los consejeros denunciantes son Ariadne Lamont Martínez, Luis Tláloc Córdova Alveláis y Rubén Canseco López.
Y mientras se acumulan las pruebas de fraude, ¡hasta mañana, en espera de los resultados del recuento parcial de votos que en sus primeros reportes mostraba irregularidades e inconsistencias preocupantes y una marrullería burocrática en busca de mediatizar en varios distritos!

miércoles, 4 de julio de 2012

El IFE termina su propia revisión de las actas. Concluye que hay mas de 110,000 (77%) con errores

¿Fue democrática la elección?


Que hubo elección nadie lo puede dudar, pero lo que nos preguntamos es: ¿fue democrática? Y ahí comienzan las dudas, sobre todo por la significación estrecha y equivocada de democracia que tienen el IFE y el candidato fabricado por la televisión.
Pareciera que el acto de la elección de un candidato define la democracia, olvidando que lo que hace al acto democrático son las condiciones que ese acto debe cumplir. Es todo lo que antecede, todo lo que está antes del acto de elección lo que califica al acto de democrático o antidemocrático. La elección misma no se autocalifica como democrática por el hecho de haberse ejecutado.
En primer lugar, la democracia es el nombre de un sistema de legitimación (véanse las tesis 8 y 10 de mi obra 20 tesis de política, Siglo XXI, México, 2006). La legitimación no es la legalidad. Legal es el acto que cumple la ley. Se puede cumplir la ley sin convicción subjetiva, por obligación, contra la propia voluntad, hasta con violencia, y sin embargo el acto acorde objetivamente con la ley es legal. Por el contrario, un acto se juzga como legítimo si el sujeto que lo cumple lo cree válido, es decir, si subjetivamente se tiene la convicción, si se cree que el acto pudo realizarse libre y equitativamente. La acción es legítima, en nuestro caso una elección de candidatos, si el futuro votante, la comunidad política, el ciudadano subjetivamente está convencido de que tuvo iguales condiciones, es decir, pudo participar simétricamente en los pasos previos a dicha elección. Si por ejemplo, fue coaccionado (comprando su voto), o fue obligado (bajo un posible castigo), o fue informado incorrectamente (por falsas noticias o encuestas distorsionadas que presentaban un ganador seguro sin serlo), o si durante seis años se presentó a un candidato en todo su esplendor de mercancía apetecida como noticia cotidiana del monopolio televisivo (monopolio ya intrínsecamente no democrático como medio de producción de candidatos, porque no admiten que otros den informaciones contrarias que darían al televidente la posibilidad de una información plural, es decir, democrática) y no bajo el rubro de publicidad político partidaria (lo que impidió a otros candidatos estar en la pantalla continuamente bajo la limitación de gastos de campaña, con la complicidad continua del IFE que no invalidaba esa desigualdad en las condiciones de una campaña anticipada), o si durante esos seis años se difamó a otro candidato de manera sistemática y también cotidiana, si acontecieran todos estos hechos no se habría cumplido el requisito de ser democrático el acto electivo, porque no hubo simetría o igualdad en las posibilidades de dar a conocer sus programas o a responder simétrica o equitativamente las críticas que se le hacían continuamente a los otros candidatos.
En efecto, en la elección del primero de julio se han cumplido todos esos actos condicionantes que producen en gran parte del electorado la convicción subjetiva de que no fueron todos los candidatos tratados simétricamente, con igualdad. El acto que subjetivamente el ciudadano no considera válido, y que considera que objetiva o institucionalmente se ha permitido esa desigualdad (en recursos monetarios de campaña, en tiempos de propaganda, en humillación del pueblo comprando sus votos, etcétera, etcétera), no es legítimo. Y si la democracia es el sistema de legitimidad, es decir, que institucionalmente crea objetivamente sus condiciones de realización, la elección que acaba de realizarse no puede ser calificada de democrática.
Los que creen que es democrática porque simplemente se ha cumplido el acto de elección de candidatos tienen un sentido fetichista de la democracia. Creen que el simple acto de votar torna al acto y al representante electo de democráticos. Y no es así. El acto es democrático por sus condiciones de posibilidad, antes de ser puesto como acto.
Ha habido fraude, es evidente, aun por el hecho de que se repartieron tarjetas de consumo que llenaron las tiendas para comprar mercancías ante la noticia de que serían anuladas. Pero lo peor no es que haya habido fraude con muchos mecanismos diversos y cada vez más sofisticados; lo peor es que esas campañas organizadas por un partido triunfante, no legítimas ni democráticas, muestran la corrupción de su concepción de la política como tal. El viejo PRI desprecia al pueblo al considerarlo tan ignorante e ingenuo que puede con una limosna (¿qué son, sino limosnas, migajas, esos pocos pesos, comparados con los robos que los representantes legítimos realizarán en el ejercicio del poder fetichizado, corrompido?) comprar su voluntad obediente. Lo peor es ese desprecio soberbio que le permite usar al pueblo como la imbécil prole que no merece respeto.
Por ello, y ante tantos oprobios que sufre el pueblo, sobre todo el más pobre, es lícito objetar el resultado, al menos para que no tengan una conciencia del todo tranquila ante tantos hechos antidemocráticos que han consciente e institucionalmente orquestado.
¡Hay memoria! El presidente Felipe Calderón ha cosechado en el estruendoso fracaso de su partido la semilla de su ilegitimidad. ¿No acontecerá lo mismo con el que se encumbra a la Presidencia debiendo el aparente triunfo a la falsa democrática publicidad sistemáticamente programada por el monopolio televisivo? ¿No será nuevamente la gran estatua fastuosa, brillante y potente de metales preciosos y resistentes, pero con pies de barro? Esos pies de barro son la falta de honesta legitimidad, la falta de haber sido elegido de manera democrática auténtica y sincera que crea en adherentes y oponentes la convicción subjetiva de que se ha ganado o perdido justamente. Y en este caso el perdedor puede ser éticamente convocado a trabajar junto al antagonista por una causa común que es la patria. Pero si hay ilegitimidad, toda convocación al mirar hacia adelante y olvidar los agravios de la contienda, son vacías bravuconadas del antiguo PRI, que por su cinismo llenan a los espíritus de rabia o rencor, y no de reconciliación y solidaridad.

* Filósofo

martes, 3 de julio de 2012

AMLO impugnará elección presidencial 2012

 
Andrés Manuel López Obrador consideró ayer que la elección realizada el domingo no fue equitativa ni limpia y adelantó que impugnará la jornada electoral.

En su opinión, hubo dos factores principales que alteraron la elección: el uso "a raudales" de dinero para comprar votos y un "evidente apoyo de los medios de comunicación en favor de Enrique Peña Nieto. Lo patrocinaron los medios".

A pregunta expresa sobre si impugnará los resultados comiciales, indicó que sí lo hará.

"Sí, sí las vamos a impugnar", anunció el perredista.

Apenas el jueves había firmado el denominado pacto de civilidad, en el que se compromete a respetar el resultado de la elección.

Al respecto dijo que el pacto señalaba que se respetaría el proceso electoral, pero que el del domingo tuvo visos de ilegalidad.

"En el mismo convenio se establece que se va a respetar la legalidad. Yo no suscribí ese convenio para cancelar mis derechos como ciudadano, y (voy a) acudir a las instancias correspondientes. No puedo aceptar ninguna ilegalidad.

"Parte de lo que estoy manifestando es que la elección estuvo plagada de irregularidades antes, durante y después del proceso", enfatizó


En conferencia de prensa realizada en el salón de un hotel capitalino, López Obrador explicó que cuestionará los resultados desde las sesiones de cómputo distrital que inician mañana y en el Tribunal Electoral.

"El candidato del PRI usó dinero a raudales, miles de millones de pesos de procedencia ilícita y rebasó, por mucho, lo permitido por la ley, al mismo tiempo que fue patrocinado en exclusiva por la mayoría de los medios de comunicación", dijo el ex candidato del Movimiento Progresista.

Por ejemplo, expuso, tiene pruebas de que en el 
Estado de México gastaron mil 800 millones de pesos en la compra de alrededor de un millón de votos.

"Como se comprenderá, no puedo aceptar ningún resultado hasta no tener la plena certeza de que se respetó el voto de los ciudadanos y que no se falsificó la elección", expresó.

"Vamos a ver qué cosa. Es lo que procede. Primero vamos a los cómputos distritales, a la revisión de actas y conteo de votos, y luego vemos que hay de lo que mejor convenga", aseveró.

López Obrador aseguró contar con "cerca de 16 millones de votos", pero insistió en que se produjo "una gran alteración" en favor del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.

Para el candidato del Movimiento Progresista, las irregularidades cuestionadas no ocurrieron solamente el domingo.

"No sólo por lo que sucedió el día de la elección, sino lo que sucedió antes, durante y después de la elección (...) No es un millón (de votos). Compraron muchísimos más. Estamos hablando de miles de millones de pesos. Entonces, esto desde luego que alteró el resultado y hay pruebas.

"Es imprescindible que no quede ninguna duda acerca de los resultados por el bien de México y de nuestro pueblo. La elección presidencial y la elección, en general, fue inequitativa y plagada de irregularidades", señaló.

López Obrador exigió al IFE y al Tribunal Electoral Federal asumir su responsabilidad y subsanar las irregularidades que se dieron en los comicios del domingo pasado.

En medio de exigencias de otros partidos de que asuma el resultado de las urnas, el candidato presidencial de la izquierda reiteró que agotara todas las instancias legales para que se limpien las anomalías que favorecieron al abanderado priista Enrique Peña Nieto.

"Tienen que asumir su responsabilidad los consejeros del IFE y los Magistrados del Tribunal Electoral. Ellos tienen que dar la cara y tienen que dar una respuesta a los ciudadanos", indicó el tabasqueño tras asegurar que si la elección hubiera sido limpia, las cifras estarían confirmando su triunfo.

En conferencia de prensa, López Obrador dijo que al no haber equidad en la contienda se violó el Artículo 41 constitucional.

"¿Habrá resistencia civil como en 2006?", se le preguntó.

"Vamos a esperar los resultados de estas instancias electorales. Es que no se puede nada más estar cargando a nosotros la responsabilidad de un hecho tan grave. Me refiero a que nosotros tengamos que sofocar la gran inconformidad que existe. Yo asumo mi responsabilidad, pero la responsabilidad institucional recae en el IFE y en el Trife. Ellos son los que tienen que dar la cara y enfrentar este asunto", emplazó.

Previo al arranque del conteo distrital, López Obrador llamó a los simpatizantes de su movimiento y de los partidos de izquierda a que presenten pruebas de anomalías cometidas antes, durante y después de la elección.

Además, les pidió estar pendientes del recuento, junto con sus representantes de casilla.

Mientras afuera del hotel decenas de personas gritaban "¡Presidente!" y "¡No estás solo!", dentro del salón López Obrador agradecía a los 15 millones de personas que votaron por él.

Tras fincar en sus adversarios toda la responsabilidad sobre los resultados, no reconoció que haya habido errores en su campaña, pues dijo que los partidos que lo postularon actuaron con unidad, austeridad y legalidad.

"Hicimos todo lo humanamente posible. No tengo nada de que avergonzarme, no tengo ningún remordimiento. Me apliqué a fondo, la gente conoció de nuestras propuestas, ha habido unidad como nunca.

"Estoy tranquilo. Sé cuál es mi responsabilidad histórica. Los que votaron por Peña Nieto, los que no padecen de pobreza, lo hicieron porque apostaron por conservar el régimen de corrupción. Es muy duro lo que estoy diciendo, pero así lo hicieron", lamentó.

El presidente del PRD, Jesús Zambrano, avaló la iniciativa de AMLO.

"El respeto de la legalidad no se circunscribía solamente a los resultados electorales, sino al conjunto del proceso y luego se ha hecho una satanización de la posibilidad de judicializar el proceso electoral. Pues, para eso tenemos el Trife para que atienda los recursos que se interpongan dentro del marco de la institucionalidad", afirmó Zambrano.

Por la noche, el tabasqueño se reunió con los líderes de los tres partidos y recibió a Miguel Ángel Mancera, quien ganó la elección de Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Con información de José David Estrada

lunes, 2 de julio de 2012

Retroceso anunciado Golpe televisivo...


Las televisoras (es decir, Televisa), el PAN (es decir, Calderón y su moneda de cambio apellidada Vázquez Mota) y el IFE (es decir, Valdés Zurita y sus consejeros de adorno), cerraron filas anoche para imponer la percepción de que Enrique Peña Nieto y el PRI (es decir, Salinas de Gortari, los niños Verdes y la profesora Gordillo) llevan una delantera en los comicios no solamente irreversible, sino aceptable, sin riesgos, casi normal o natural.
Apenas conteniendo la sonrisa, alegre sin ánimo de disimularlo, enérgico en el discurso hasta parecer triunfante, Felipe Calderón se manifestó bien dispuesto a propiciar una transmisión tersa de poder, felicitando de manera abierta al priísta mexiquense. Favor con favor se paga: si el priísmo facilitó en 2006 la toma de posesión del panista en jaque, ahora el beneficiario de aquellas hazañas de puerta trasera pretende recibir al partido de los tres colores con alfombra y honores.
La Presidencia de la República la ha ganado Televisa y de inmediato comenzó a ejercer su mando. Destinó una transmisión en vivo al discurso de PeñaVisa en el PRI nacional y así avanzó en el sostenido proceso de asentamiento de la imagen del triunfo contundente e inobjetable que el trágico Leonardo Valdés Zurita había creído sellar minutos atrás al dar a conocer resultados de conteos rápidos que dan ventaja oficial importante al ex gobernador del estado de México.
Josefina Vázquez Mota develó sin pudor su condición de instrumento para cambalaches políticos entre el verdadero jefe, Calderón, y la apuesta común, Peña Nieto, al reconocer su derrota cuando los números oficiales apenas comenzaban a fluir, ansiosa por allanarse para así fortalecer al candidato del copete y cercar a AMLO en la exigencia de reconocer resultados. Otra moneda de cambio, Gabriel Quadri, también se apresuró con gusto a darse por derrotado y presionar al tabasqueño en el mismo sentido acordado.
López Obrador fijó una postura serena ante el encadenamiento de acontecimientos adversos. Se reservó el derecho a manifestarse hasta que haya cifras más en firme, es decir, hasta el próximo miércoles. No convocó a rebeliones, pero tampoco aceptó las tendencias oficiales hasta ahora anunciadas. Mencionó sin aspavientos ni especial énfasis la inequidad vista en el proceso electoral, incluyendo el comportamiento de medios de comunicación. Los días que vienen serán para reflexionar, consultar y planear: la protesta y la movilización contra los resultados oficiales o el paso a un lado para recomponer y acaso dar forma al proyecto del nuevo partido político, con base en Morena.
EPN cree posible alzarse con la Presidencia de la República (a reserva de la reacción social que pudiera desatarse en contra de su enturbiado presunto triunfo) por haber cumplido con su ciclo electoral programado: instalación previa de percepciones de triunfo inevitable mediante el concierto de encuestas de opinión aliadas, confirmación y convalidación de esas fabricaciones demoscópicas a través de comentaristas, intelectuales y medios de comunicación alineados, puesta en marcha de los ejércitos de acción electoral conformados por priístas de siempre y por gordillistas tácticos (financiado todo desde tesorerías de gobiernos estatales priístas y patrocinadores oscuros) y el muro de protección formado por el IFE y el tribunal electoral federal.
Los resultados preliminares dados a conocer anoche establecen de manera conveniente la suficiente distancia entre los dos principales contendientes, EPN y AMLO, co-mo para sustentar la intensa campaña mediática desatada de inmediato en busca de convencer al público televidente de que el de ayer ha sido un brillante ejercicio democrático, apenas salpicado de incidentes ínfimos y que no hay razones ni condiciones para intentar una resistencia cívica como la desarrollada en 2006. Ya no se estaría en presencia de un endeble 0.56 por ciento de diferencia proclive a un arrinconado Felipe Calderón, sino varios puntos en favor de un candidato priísta apuntalado por gobernadores de su partido y una coalición de poderes fácticos en pleno.
Además de esa apropiación de lo federal, y con el mismo apoyo del poder de las pantallas, sobre todo Televisa y sus oportunas entrevistas de consolidación de presuntos triunfadores, el PRI se ha declarado triunfador en Jalisco, donde una alianza entre el peñanietismo y el PRD bajo control del jefe político de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla, cerró el paso a Enrique Alfaro, la única opción real de cambio en esa entidad. Además, en Chiapas, los entendimientos entre el PRI y la pandilla de los Verdes está concesionando el negocio de ese gobierno al joven Manuel Velasco. Y en Yucatán se adelantaba la victoria del priísta Rolando Zapata Bello.
En el Distrito Federal se mantiene la hegemonía de Marcelo Ebrard a través de Miguel Ángel Mancera, como pago por los arreglos para dejarle la candidatura presidencial a AMLO. Otra parte del perredismo, la de los Chuchos y similares, busca quedarse con la gubernatura de Morelos, con un enorme tufo al clásico arreglo mercantilista de ese segmento de izquierda. En Tabasco, un camaleónico Arturo Nuñez, de cargado historial electoral priísta, aspira a convertirse en falsa concesión al pejismo nativo. Y el PAN habrá de conformarse con la gubernatura de Guanajuato, entre yunques y foxismo realineados.
El PRI, regodeándose con Los Pinos y varias gubernaturas importantes, espera quedarse también con el control del congreso federal, de tal manera que con una mayoría propicia (PRI, Verde y Panal, más el PRD chucho-ebrardista) pueda sacar adelante las reformas legislativas que den paso a la segun- da oleada salinista de modernización, con Pemex como principal bocadillo.
Todos esos reacomodos en las cúpulas entrarán en un impredecible proceso de confrontación con la realidad social y, en particular, con el hartazgo colectivo ante el predominio de los mismos factores de poder, sean priístas o panistas. Un papel crucial corresponde a los jóvenes en general y en particular a los agrupados bajo la denominación del 132. ¡Hasta mañana!

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