martes, 10 de abril de 2012

Directo al despeñanieto (Fiesten)


http://www.jornada.unam.mx/ultimas/el-dia-en-imagenes-2/100412_pena_senora.jpg/image_preview

El primer tropiezo grave en el afán de Enrique Peña Nieto por instalarse como presidente de la república fue, con todo y su simbolismo, la falta de memoria: de acuerdo con documentos videográficos, el candidato priísta no recuerda el nombre de la enfermedad que provocó la muerte a su primera esposa, no puede acordarse de los títulos de tres libros, no logra precisar si es candidato o precandidato y no consigue memorizar siete palabras protocolarias sin ayuda del teleprompter. Esta poderosa aptitud para el olvido fue captada por Cecilia Sotres, con la agudeza que le sobra al teatro y le falta al análisis político, en su construcción del personaje central en Directo al despeñanieto (Fiesten), que aún está en cartelera en el teatro bar El Vicio.
Esta limitación personal del candidato, la misma que le ha valido el escarnio generalizado de la opinión pública, es, proyectada hacia el resto del país, la principal apuesta de su partido (y de los intereses corporativos que representa) para poner fin a la fase panista en el ejercicio duopólico del poder presidencial. La vuelta del logotipo tricolor a Los Pinos requiere de una sociedad capaz de olvidar por qué ese mismo emblema perdió la elección en 2000, que no pueda acordarse de tres textos de historia leídos en la primaria, que no sepa si es economía emergente o país tercermundista y que no logre hilvanar siete pensamientos sin ayuda de la pantalla chica, Deus ex machina del propio Peña Nieto.

Que penas y dichas no sean más que nombres, reza, en coincidencia con el poema de Luis Cernuda, la estrategia priísta para esta temporada: olviden, mexicanos, el 18 de marzo y demás fechas venturosas; olvídense del 2 de octubre, del 10 de junio, del 9 de febrero y otros días de la ignominia; borren de su memoria los sexenios completos de De la Madrid, de Salinas y de Zedillo. Borren de su memoria las violaciones de Estado perpetradas en mayo de 2006 por las fuerzas policiales de Fox y de Peña Nieto; extirpen el recuerdo de las inundaciones anuales en el oriente del Valle de México y de las también anuales promesas de resolverlas de manera definitiva; dejen de tener presente la gráfica rampante de feminicidios en la entidad, los números de la marginación social, las cifras del dispendio, las fotos de obra pública abandonada antes del término, la humillación del canje de sufragios por despensas, el nombre de una niña que se llamó Paulette, la simulación, la impunidad y la connivencia funcional y utilitaria con estamentos delictivos.
Perdida la dictadura perfecta quedaba, cuando menos, la candidatura perfecta, basada en un cascarón bonito en el que cabe toda suerte de promesas y compromisos, así sean disparatados y mutuamente excluyentes; fundada en la tecnología de la persistencia machacona enunciada por Goebbels y cimentada, también, en el tremendo poder de la ausencia: como ocurre con los difuntos, se tiende a perdonar, olvidar o cuando menos atenuar las miserias de los que no están. Si a eso se agrega la bacanal de corrupción y sangre del último quinquenio, que por contraste –y a una década de distancia– hace aparecer como inmaculadas y apacibles a las administraciones priístas anteriores, el triunfo de la desmemoria parecía asegurado mediante una victoria electoral del olvidadizo.
Pero, aunque las casas encuestadoras oficiales mantienen la versión de una tendencia ganadora pétrea, inmune a resbalones y caídas estrepitosas en el ridículo y la inconsecuencia (y por lo tanto, poco creíble), la máscara sigue sufriendo abolladuras en forma irremediable.

La más reciente es la entrevista en Telemundo del domingo pasado, en la que Peña Nieto pierde manifiestamente el control y monta en cólera cuando José Díaz-Balart le pregunta –en forma capciosa, pero habitual en los noticieros gringos– si el tema de los hijos fuera de matrimonio es relevante para los votantes de México (youtu.be/ZZ07RAAlPCU). El video pone de manifiesto que una de las reacciones posibles del ex gobernador mexiquense ante situaciones difíciles, además del olvido de datos sustantivos, es la embestida colérica, y ésta remite, de manera inevitable, a arrebatos de ira como los que experimentaban, con consecuencias por lo general funestas, algunos destacados tlatoanis del priísmo.
Es probable que, expuesta a las inclemencias de la campaña, la imagen de la candidatura perfecta siga experimentado tropiezos de ese calibre, o peores. Por lo pronto, el triunfo de Peña Nieto sólo es posible en un país –diría Cernuda– donde habite el olvido.

sábado, 7 de abril de 2012

Tsunami electoral



Gilberto López y Rivas
La Jornada


Inexorablemente, como los fenómenos catastróficos que se ciernen contra las poblaciones inermes, se desataron ya en México las campañas electorales de 2012. Aunque los bien pagados meteorólogos del Instituto Federal Electoral (IFE) habían ya alertado a los ciudadanos sobre la inminencia del tsunami una vez terminada la “veda” (sic), la calamidad nos ha caído encima a través de los medios masivos de comunicación, incluida la prensa escrita, espectaculares, intrusivas llamadas telefónicas, pintas, pendones, volantes, declaraciones, entrevistas, giras de candidatos, mensajes históricos, sesudos analistas políticos, correos de Internet y un largo etcétera; es de tal magnitud la afrenta a la inteligencia, el sentido común y el saber político de hombres y mujeres medianamente conscientes, que las predicciones mayas sobre el fin del mundo se han quedado cortas.

No es suficiente en nuestras vidas cotidianas el recuento de muertos, secuestrados, levantados, desaparecidos, restaurantes y comercios cerrados por no querer pagar “la cuota”; desplazados dentro y fuera del país, y demás daños colaterales de la guerra de Calderón, con su impunidad, terror e incertidumbre. Ahora los mexicanos tenemos que resistir estoicamente, ojalá sin sufrir aún lesiones cerebrales más graves o entrar en un estado catatónico irreversible, tres meses de ese patético espectáculo calificado inexplicablemente de proceso democrático electoral, que además, para colmo de nuestro masoquismo, es pagado con dineros públicos, aunque también se hacen notar recursos de procedencia evidentemente ilícita.

La ingeniosidad de la mercadotecnia electorera ofrece una amplia variedad de productos para el consumo nacional: oceánicas ignorancias y cortedades intelectuales que Televisa no logra disipar, se combinan ahora con repúblicas amorosas aderezadas con filosofía religiosa y conciliación con los patrones (¡oh, qué horror la lucha de clases!); discursos de género de la eventual comandanta suprema del continuismo bélico calderonista, que quiere “construir un México diferente”, fortaleciendo, como increíblemente declaró recientemente en Puebla, “el lavado de dinero”; y hasta candidatos a modo del gangsterismo magisterial, sin mencionar la persistente y encubierta propaganda del “gobierno del Presidente de la República” que naturalmente irrumpe con nuestros impuestos a través de un “programa público ajeno a cualquier partido político, en el que queda prohibido su uso para fines distintos a los establecidos en el programa”. No falta nada en la farsa nacional, que es, por cierto, ¡una auténtica y probada farsa!

Y los partidos políticos que arropan a los candidatos no han sido condimento clave de la ensalada política de la muestra gastronómica electoral, sino su base misma, con sus palomeos desde las alturas, rebatiñas callejeras entre pandillas, tomas de locales, marchas de protesta, encuestas como método marcadamente democrático, llamados a la unidad (de los vencedores), premios de consuelo a los perdidosos (“bueno, por lo menos saco una senaduría, una diputación federal, o ya de perdis, una local”), en ese trapecio circense que opera sin la protección de red de una nómina para los contendientes secundarios.

La recurrente cantaleta del IFE de que “lo que hace grande a un país es la participación de su gente” llega a las ondas radiales y al público televisivo cada minuto, ganándose la palma de oro de la simulación democrática, con sus diálogos populistas de “nosotros los pobres” tan difíciles de creer como los hipotéticos aplausos a quien le “toque la suerte” de ser funcionario electoral, o sus convincentes convocatorias a votar, “para que no decidan por ti, compadre”.

Son conmovedores los exhortos de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Electorales a denunciar a quienes obligan a sufragar por determinado partido o candidato y piden las credenciales de elector a cambio de un soborno, como si de veras los funcionarios, obispos y empresarios que operan sistemáticamente de esa forma estuviesen actualmente tras las rejas. Convenientemente, la larga historia de fraudes electorales del régimen de ese partido de Estado que ahora tiene las maquilladas preferencias de las encuestas, incluidos los más recientes atracos electorales de 1988 y 2006, ha sido borrada del imaginario público, aún por el partido que los sufrió en carne propia, e incluso en el clímax del surrealismo, uno de sus artífices, a quien “se le cayó el sistema” en favor del fraude que permitió la entronización de Salinas, es hoy nada menos que un flamante candidato de la “izquierda”. Hemos avanzado, sí, ¿pero hacia qué lado del abismo? No se dude: vamos al proceso casi como en un cantón suizo y hay que confiar en las instituciones fortalecidas por una práctica democrática que ha mostrado su probada eficacia.

Con música de fondo, resuenan en nuestros oídos los mensajes grandilocuentes y engolados de los candidatos de los tres partidos nacionales, quienes pueden ofrecer como respaldo de su discurso los logros evidentes de sus gobiernos respectivos; las acciones legislativas de sus próceres a buen sueldo en el honorable Congreso de la Unión, llevadas a cabo para favorecer los intereses nacionales y los de las mayorías que alguna vez fueron pobres; esos gobiernos y esas instituciones han traído la paz, la justicia social y la bonanza económica, así como una sana rendición de cuentas. México, no lo dudemos con dejos antipatrióticos, ha alcanzado el propósito fundamental de la democracia: el buen vivir de su población en una nación soberana e independiente.

En estas décadas de fortalecimiento democrático y modernidad quedan como muestras atávicas, los gobiernos que mandan obedeciendo a las asambleas comunitarias y que se rigen con los principios de la ética y la participación de todos y todas. Nada podemos aprender de estas prácticas autonómicas incómodas que harían tirar por la borda los “avances democráticos” de los Estados Unidos, todavía, ¿mexicanos?

Fuente original: La Jornada

jueves, 5 de abril de 2012

Enrique Peña Nieto, el Calderonista Naval en Veracruz...


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Regina Martínez y Jenaro Villamil

(apro).-
En vísperas de Semana Santa, el calor primaveral de este puerto histórico estuvo a punto de derretir al candidato presidencial priista Enrique Peña Nieto, a su comitiva y a su esposa Angélica Rivera.

          Y es que, sin importar los más de 33 grados de temperatura, se aventuraron a hacer un breve recorrido en los alrededores del café "La Parroquia" y dieron un paseo por la playa de Villa del Mar.

          Para ganarse la simpatía de los veracruzanos, con algunos de los cuales se fotografió, Peña Nieto recorrió alrededor de 100 metros de la populosa playa, visitada en su mayoría por turistas de la capital de la República.

          Nadie sabía quién era el personaje que se acercaba cuando vieron arribar a fotógrafos y guaruras a bordo de 12 camionetas Suburban. Peña Nieto debió subirse en una estructura metálica, semejante a una escalera de salvavidas, para que la gente pudiera verlo.

          "Está chaparrito, está chaparrito, no lo podemos ver", exclamaban unas señoras mayores de edad, algunas de ellas acompañadas por sus nietos.

          "¡Tienes razón!, está bien chapis", admitió otra de las señoras veraniegas, quienes se mostraron sorprendidas por la irrupción de la caravana peñista.

          Otra mujer, quien buscaba acercarse al aspirante presidencial priista, gritó a los guaruras que le impidieron el paso: "¿Por qué son así? Él no es Dios, es sólo un candidato, sólo un candidato. Déjennos verlo".

          La esposa de Peña Nieto, Angélica Rivera, causó una mayor sensación. Muchas de las personas que estaban en la playa se acercaron a La Gaviota y le pidieron autógrafos, mientras ella repartía pulseras, abrazaba a algunos niños y agradecía "el apoyo" de los presentes.

          El calor venció a La Gaviota en la playa Villa del Mar. El glamour de la actriz de Televisa se desvaneció en sudor y tuvo que resguardarse en una de las Suburban, mientras su esposo avanzaba en medio de fuertes medidas de seguridad.

Duarte, "gobernador mexiquense"

Tras el "baño de pueblo" de 40 minutos en la playa veracruzana, Peña Nieto llegó con una hora de retraso a una comida que había sido planeada para encontrarse con empresarios y terminó como un besamanos de la burocracia priista.

          Acompañado por el gobernador Javier Duarte, el exgobernador mexiquense arribó al convite realizado en el local del sindicato único de trabajadores del comercio, ubicado frente al Baluarte de Santiago, en el corazón del centro histórico veracruzano.

          La vieja y la nueva clase política de esta entidad se dieron cita para ver de lejos al candidato del tricolor. Estuvieron "los Yunes", Héctor y Pepe, candidatos al Senado, y la mayoría de los aspirantes a diputados federales del PRI.

          Sin mucho entusiasmo ni aplausos, escucharon al líder estatal del Revolucionario Institucional, Erick Lagos, quien les dio "instrucciones" de parte del mandatario Javier Duarte para lograr que Peña Nieto triunfe en los comicios del próximo 1 julio.

          "Este joven me recuerda a los jilguerillos de los años cuarenta", comentó uno de los veteranos operadores priistas de Veracruz, que en alguna época se acostumbraron a los discursos "de Estado" que pronunciara Jesús Reyes Heroles.

          Quizá por el calor, tal vez por el mareo de las cámaras fotográficas que lo acompañaron durante todo su recorrido, Peña Nieto confundió el cargo de su anfitrión en Veracruz, Javier Duarte.

          Agradeció al "gobernador mexiquense" por su apoyo. El silencio se impuso en el salón cuando ocurrió el gazapo.

          Peña Nieto trató de enmendar su error. Afirmó que Veracruz y el Estado de México están hermanados desde que un presidente de la República veracruzano (Adolfo Ruiz Cortines) le cedió el poder presidencial a un mexiquense (Adolfo López Mateos).

          Javier Duarte sonrió. Frente a la "cargada" de funcionarios estatales, el mandatario veracruzano aclaró que la mayoría de los presentes acudieron "en estricto apego a la legalidad" y pidieron licencia sin goce de sueldo para ver a Peña Nieto y a su esposa, La Gaviota.



Policía Naval seguirá en Veracruz: Peña Nieto - --Agencia Imagen del Golfo http://t.co/jwAN8xCY

miércoles, 4 de abril de 2012

TRIFE Revoca candidatura al hijo de Yunes...

 http://www.notiver.com.mx/files.php?file=LOS_RE_BOTAN_764190512.jpg

Xalapa, Veracruz.-La Sala Regional Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE) revocó la designación directa de Fernando Yunes Márquez, hijo del ex director general del ISSSTE, por cuestiones “incongruentes y jurídicamente inaceptables”, refiere el Diario de Xalapa. El Tribunal también rechazó la candidatura de Julen Rementería del Puerto como candidato a senador por el Estado de Veracruz y ordenó a ambos panistas detener todo acto de campaña en la Entidad. Los magistradas de la Sala Regional Xalapa determinaron que en las designaciones, realizadas por el Comité Ejecutivo Nacional, no se realizó el ejercicio de revisión de los perfiles de los cuatro aspirantes, además de que se tomó como referencia los resultados del proceso interno, el cual había sido previamente anulado. Debido a la queja presentada por Víctor Alejandro Vázquez Cuevas en contra del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional, las magistradas Judith Yolanda Muñoz Tagle, Yolli García Álvarez y Claudia Pastor Badilla ordenaron al CEN del PAN presentar la documentación necesaria para considerar la decisión en un lapso de dos días a partir de la notificación. Es decir, la Comisión Nacional de Elecciones del Comité Ejecutivo Nacional del PAN dispondrá de un plazo de tres días para designar de manera “fundada y argumentada” a los dos candidatos al Senado de la República por el principio de mayoría relativa, tomando en cuenta únicamente los perfiles de Fernando Yunes Márquez, Julen Rementería del Puerto, Alejandro Vázquez Cuevas y Mauricio Duck Núñez. Finalmente, se ordenó al PAN que en el plazo menor a 24 horas después de tomada la decisión de los candidatos, ésta sea informada a la Sala Regional Xalapa para que conozca los detalles del proceso, indica el Diario de Xalapa. Asimismo, la magistrada Claudia Pastor Badilla presentó su inconformidad ante la decisión de suspender de inmediato las campañas electorales de Fernando Yunes Márquez y de Julen Rementería del Puerto por considerar que esto es anticonstitucional, “ya que no hay manera de reponer estos días de campaña en caso de que Yunes y Rementería resultasen de nuevo ganadores”.

Sinembargo

 
Trife tumba candidatura a Fernando Yunes y Yulen Rementería para senado. Otra vez, elección interna.
''El pipo'' se salió con la suya. Madrazazo con Trife a Yunes Márquez y Julen.



martes, 3 de abril de 2012

Los problemas de Vázquez Mota...


 

Los problemas de Vázquez Mota
 
El primero no es necesariamente su tendencia al lapsus linguæ –el fin de semana ofreció fortalecer el lavado de dinero, en lo que pudo ser tanto la omisión de una parte fundamental de lo que habría querido prometer como una proyección del inconsciente en el discurso– ni su condición de mentirosa compulsiva –no terminaba de afirmar de manera clara y contundente que no había contratado a Antonio Sola cuando en las redes sociales se exhibían pruebas de lo contrario–, sino la imposibilidad de deslindarse de su propia trayectoria como alta funcionaria en las administraciones de Fox y de Calderón.
La abanderada panista puede prometer lo que sea en materia de democracia, revisión de la estrategia de seguridad, reforma del sistema educativo, diálogo, crecimiento, probidad, transparencia, más lo que se le ocurra esta semana, pero cada una de sus promesas ha de cargar con el lastre de los saldos de desastre del foxismo y del calderonato.
Un dilema irresoluble que en las próximas semanas puede hundir la candidatura de Vázquez Mota –si antes no la torpedea abiertamente el propio Calderón– es que la aspirante presidencial panista no es capaz, so pena de demolerse a sí misma, de señalar abiertamente la herencia de corrupción monumental, ilegalidad, autoritarismo, insensibilidad social, protección a la impunidad, desastre económico, naufragio de la seguridad pública y enorme derramamiento de sangre que deja este desgobierno. Tampoco puede, por supuesto, sumarse al mensaje de despedida del calderonato según el cual México se encuentra en el momento más glorioso, próspero, pacífico, transparente, democrático, equitativo y luminoso de su historia.
Atrapada en esa disyuntiva, Vázquez Mota podría refugiarse en la exposición de sus propias formulaciones sobre los asuntos del país, de no ser porque –segundo problema– no las tiene. Ante tal carencia, se limita a arranques como el que sigue, aparecido en febrero pasado en la página web josefina.org.mx, y que se transcribe en forma literal, con puntos, comas, mayúsculas y minúsculas:
Definimos nuestro proceso de construcción de Propuesta como un proceso participativo y ciudadano sustentado en una metodología de Proceso de Diseño Dialógico Estructurado; es decir, como un proceso en el cual, el diseño de la visión de país y de las líneas estratégicas de política pública y programas son el resultado de un diálogo sistematizado entre ciudadanos, expertos, representantes de los sectores, académicos, representantes de la sociedad civil organizada, funcionarios públicos y políticos, en cada uno de los ejes temáticos definidos en la Propuesta.
En noviembre de 2011 Vázquez Mota publicó una cosa llamada Nuestra oportunidad / Un México para todos ( Aguilar), cuyo subtítulo es plagio flagrante de una propuesta política de Cuauhtémoc Cárdenas y su grupo, presentada a la opinión pública desde febrero de 2004. El volumen de la panista pretende hilvanar algo a partir de la transcripción de pláticas con reales o supuestas exponentes de la política, las finanzas, la economía, la diplomacia, la policía (por Joaquín Villalobos) y el futbol (por Emilio Butragueño) de diversos países, todas las cuales le dan ideas para gobernar a México; todo ello, precedido por un ensayo sobre el México futuro que podemos construir en el que se muestra, dice, el México posible en lo económico, en lo social, en lo internacional. Las 40 páginas de lo que la autora llama ensayo están escritas mal y a la carrera, con descuidos tan evidentes como repetir párrafos completos en una misma página, llenas de errores por desconocimiento (FMNL por FMLN, Sánchez de Lozado por Sánchez de Lozada, etc.) y plagadas de frases huecas del tipo nuestra realidad puede llevarnos al pesimismo y a la desesperanza. Por eso es muy importante entender correctamente los problemas para poder construir soluciones (p. 37).
La ambigüedad y el cantinflismo proliferan casi en cada párrafo del texto. Un ejemplo curioso de la nulidad de su propuesta para un México posible es que a lo largo de esas 40 páginas no aparecen las palabras agro, campo o campesino, a pesar de que en este país hay 24 millones de ellos (Inegi a 2010). Las únicas referencias al sector rural son la mención de la necesidad de recuperar bosques y selvas... procurando la vocación silvícola de buena parte del territorio (p. 40), y una enumeración jalada de los pelos, pero retóricamente pretenciosa: Es el tiempo del ciudadano, de las amas de casa, de las mujeres que tienen diversos roles, del estudiante que quiere llegar a ser el mejor profesional, del pequeño empresario que levanta la cortina de su negocio cada mañana, del chofer y del agricultor (p. 43).

Para una candidatura presidencial es grave la atadura irremedibale con un régimen neronesco. Pero más grave es no entender nada de nada.

lunes, 2 de abril de 2012

domingo, 1 de abril de 2012

PEÑA NIETO EL PROYECTO DE LA MAFIA...

 https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjlcdZA-wKdX5lcohndHnG684rWW3-Q6cBeTRUeQiyp8FReg4Jblv94fa31H7AQmIiGfC_09AevDueTFs03zk_ZZOkm5k9FiaHX7AWjchoFnGRpWg6VSOfPSWA1Fm16AS9wUtipnEFYoRk/s320/PEANIETOLADIVA.jpg
MEXICO, DF, 8 de septiembre (apro) .- Los publicistas fueron contratados para hacer de él, al costo que sea, un maniquí de lujo: ostensible la carga de maquillaje que encubre las imperfecciones del rostro y abundante el gel para modelar el peinado que evoca a Fernando Gutiérrez Barrios, viste trajes y camisas de corte y color precisos.
Y es que Enrique Peña Nieto, Ex-gobernador priista del Estado de México, es un acabado producto del dinero, que todo lo fabrica: su corta estatura se suple con tomas que lo hacen ver como un gigante y su juventud se capitaliza con un atuendo en oscuros combinados con blanco, que lo proyectan maduro y ejecutivo.
Pero detrás de la multimillonaria parafernalia --en radio, televisión, Internet e impresos-- que lo presenta como un gobernante escrupuloso y eficaz, con tamaños para ser presidente de México, habita un político tradicional: taimado y truculento, represor y gazmoño, capaz de todo para conquistar y retener el poder.
Lo conocí personalmente hace cuatro años: la tarde del 5 de agosto del 2004, en el restaurante Balmoral del hotel Presidente Chapultepec, lugar puesto de moda por Elba Esther Gordillo y Jorge Castañeda entre políticos de su misma talla, usuarios habituales del corredor Polanco-Condesa-Santa Fe.
Busqué a Peña Nieto para consultarle sobre la política en el Estado de México, en particular sobre las elecciones de 2005, ante las que el Partido Acción Nacional (PAN) llevaba la delantera, a pesar de las costosas campañas del gobernador Arturo Montiel, envuelto en escándalos de corrupción y de constantes ausencias de la entidad por su romance con Maude Versini.
Peña Nieto, quien era entonces coordinador de los diputados priistas locales --después de haber estado en el gobierno de Montiel como subsecretatrio de Gobierno y secretario de Administración--, prefirió ese restaurante a Toluca para la entrevista, en la que se escabullía, con los muy priistas formulismos, de una definición sobre su búsqueda de la candidatura a gobernador.
Por supuesto, una de sus expresiones fue que, como todo político, su "deseo mayor" era servir a su pueblo desde cualquier trinchera. "Mi interés es hacer política y poder servir", dijo, muy ceremonial.
--¿En serio, diputado?
"Es en serio. Digo, no hay político del estado que se jacte de hacer política que no aspire a la mayor magistratura, que ser gobernador. ¿Cuándo? ¿Cómo?, dependerá de las circunstancias".
--¿Hay circunstancias hoy?
"Si las circunstancias favorecen, entonces yo tomaré una definición respecto del tema".
--¿Cuándo?
"Cuando el partido tome las reglas para la definición de su candidato. Y ahí le mide uno el agua a los camotes. Hay chance o no. Porque no estaría en condición de ser juego o comparsa de algo".
--¿Hoy hay comparsas? ¿Quiénes son?
"Se han dado en la política siempre. Espero que no se dé en el estado. Hoy tenemos que jugar los priistas de manera inteligente. Sí estoy convencido que cualquier proyecto que el partido avale, es el que tenemos que respaldar todos los priistas. Si llega a haber una fractura, si alguien se resta de apoyar, podríamos correr un riesgo mayor".
La política priista bullía entonces: Isidro Pastor, Navarrete Alfonso Prida, Manuel Cadena y hasta Carlos Hank Rhon aspiraban a la candidatura priista, pero Montiel perfilaba como su delfín a Peña Nieto, conocido como uno de los Golden Boys, un grupo de jóvenes incrustados en el gobierno. "Es un apelativo al que no le doy importancia. No me gusta, pero tampoco voy a impedir que se use", decía.
Sobre sus adversarios internos, Peña Nieto decía: "Todos juegan, todos tienen más y menores posibilidades. Yo veo a todos jugando".
--¿Incluyéndolo a usted?
"Metido en la ecuación, no me desagrada. No puede desagradarte estar en una ecuación en la búsqueda de la perspectiva más importante del estado. Pero en política es cosa de tiempos y circunstancias".
--Ustedes los priistas son acartonados, tortuosos y expertos en escabullirse para las definiciones.
"¿La pregunta concreta es si yo aspiro?"
--Pues sí, ¿a usted le interesa?
Meditó durante unos segundos, posó su mirada en el piso y respondió: "Repito, no hay político a quien no le guste o quien haga política y que no aspire a esa responsabilidad mayor".
--O sea que sí.
"Si así lo deduces, dedúcela así".
--Es una conclusión lógica.
"Yo te diría: el interés mayor, mi definición se hará hasta que el partido tenga reglas clara sobre esto. Pero puedo decir algo más: soy un priista convencido de mi militancia, de mi partido, y más que pensar en lo que tenga o quiera, quiero estar a las órdenes de mi partido. Yo he aprendido y me he formado en esta disciplina partidaria y, más allá de lo que uno quiera, es lo que el partido quiere y desea para uno. El partido te va marcando rumbos. Aquí poco importará lo que yo quiera".
--Insisto: tiene usted 38 años y se comporta como alguien de 60.
"No, puede no convencerte, pero estoy convencido de esa disciplina partidaria, que ha sido una fortaleza de los priistas. No quiere decir que no se pueda, internamente, diferir. Se vale. Pero a final de cuentas debe imperar una disciplina partidaria".
Y soltó una larga explicación sobre la "disciplina", igual a la castrense y eclesiástica: "En la historia hay ejemplos: el Ejército y la Iglesia, y el PRI. Eso le dio 70 años de fortaleza. Creo que cuando se relajó esa disciplina partidaria, que verdaderamente se relajó y empezó a haber escisiones, fracturas, es cuando empezamos a tener descalabros."
Al final, Montiel concretó su proyecto: impuso a Peña Nieto, su sobrino y sobrino del exgobernador Alfredo del Mazo, a cambio de la impunidad de las raterías, plenamente acreditadas, en el gobierno.
Y ahora, justamente en el mismo esquema de complicidades, el gobernador del Estado de México --quien el viernes pasado rindió su tercer informe de gobierno-- se perfila como un prospecto en apariencia menos vulnerable que Manlio Fabio Beltrones para que el PRI recupere, en el 2012, la Presidencia de la República.
En el proyecto para impulsar a Peña Nieto están alineados dos prominentes ejemplares de la mafia política, Carlos Salinas y Elba Esther Gordillo, pero también conglomerados empresariales, del país y del extranjero, notablemente España. Es decir, la misma coalición de intereses que llevó a Felipe Calderón al cargo formal en el que hace el ridículo.
La unción de Peña Nieto será lo que estará en riesgo dentro de tres años, cuando deje la gubernatura, justo un año antes de la contienda presidencial del 2012, aunque él ya tiene discurso:
"Sigo pensando en la sabiduría del partido. En el partido, como no ocurre en otro, opera en estas decisiones, siempre, una magia partidaria que envuelve a los priistas. Cuando hay definición llega a haber claridad entre la militancia, que busca claridad en las definiciones."
--Parece una expresión de los sesenta, de Alfonso Martínez Domínguez.
"Forma es fondo -respondió Peña--. No perdamos la forma".
Tal cual.

Alvaro delgado en 2008
Comentarios: delgado@proceso.com.mx

TAMALIN, EL GABINETE DEL CACIQUE...

ANDRES RAMOS REYNO – PRESIDENTE Va por su segunda Administración en el Municipio, como  Pedro Garcés Marcial y Lerdo Ferrer; han gobe...