jueves, 12 de enero de 2012

Varias fichitas en el equipo de Peña Nieto

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Incorpora a los que votaron por los gasolinazos

Rompe récord exportación de automóviles

Enrique Peña Nieto dio a conocer a su equipo de campaña. Un rápido examen de algunos de sus integrantes muestra que son fichitas que se lograron colar sin que nadie advirtiera al candidato que causarían mala impresión. O los conoce de sobra y sencillamente nos está adelantando con cuál criterio irá formando sus cuadros. Tres son diputados federales que recientemente votaron en favor de que los gasolinazos se extendieran por otros tres años, no obstante que estaba previsto que el duro castigo sobre la economía de las familias y las empresas debería concluir el pasado diciembre. ¿Sus nombres? Jorge Carlos Ramírez Marín, diputado yucateco, desempeñará la función de vicecoordinador general del comité de campaña; Baltazar Hinojosa será uno de los coordinadores regionales, y María Esther Scherman tendrá a su cargo la evaluación y seguimiento de la campaña. Los tres votaron en favor de los gasolinazos. Además, Peña Nieto incorporó a Héctor Pablo Ramírez Puga como coordinador regional (quinta región). Fue jefe de comunicación social del ex gobernador de Oaxaca Ulises Ruiz. Tiene la imagen del político que se ha enriquecido en forma demasiado rápida e inexplicable. Se le atribuye una propiedad en San Felipe del Agua –el lugar favorito de los nuevos ricos oaxaqueños–, cuyo valor oscila en 7 u 8 millones de pesos. El enlace con el sector empresarial es también un diputado, Idelfonso Villarreal, neoleonés, presidente de la Comisión de Economía de la Cámara. Será el encargado de soplarle al candidato cuánto cuesta el kilo de tortillas o el litro de gasolina Magna. Y la prole estará representada por Paloma Guillén, hermana del subcomandante Marcos, aunque de prole no tiene nada, siempre ha sido priísta hasta la médula...



miércoles, 11 de enero de 2012

Instrucciones para salvar a México



Hay pocas personas en el país que no buscan las instrucciones para salir de las tragedias que se compilan en diferentes rincones de la patria. La mayoría se pregunta cada día cómo emerger en paz, cómo ayudar sin morirse, como participar sin perderlo todo, como salvar sus dones personales y compartirlos sin dejar el alma en el camino.

Están quienes se niegan a cultivar el cinismo como salida rápida ante su miedo, quienes se abstienen de sembrar el terror de lo imposible, quienes saben que la esperanza no es un fruto quimérico. Sólo unos cuantos difunden la falsa noción del advenimiento de lo peor, sólo los ignorantes creen que la política partidista y la mera democracia electoral son todo, y predican que desde allí surgirá la transformación real. Sólo algunos, los macarras de la doble moral, enemigos de la cultura y la lectura, defienden esa forma de poder monolítica vertical y excluyente, que somete con miedo y esclaviza incitando a la normalización de la corrupción y la intolerancia a la diversidad.

Millones de hombres y mujeres en México siguen creyendo que hay respuestas concretas. Las buscan después del llanto por sus muertos, desde la acción directa por sus hijas asesinadas, por sus familiares desaparecidos, para rescatar a sus hermanas, hijas o madres maltratadas por el hombre que aman. Están las madres que lo abandonan todo por defender a sus hijos violados o quemados en vida; quienes ante el nacimiento de un bebé con capacidades diferentes inician proyectos colectivos. Las y los periodistas que no se arredran ante arrestos, desapariciones y muertes de colegas. Los padres entregados a salvar a sus hijos adictos a las metanfetaminas, o a la violencia homicida, o consumidos por el rencor ante una patria que se niega a ofrecerles un trozo de futuro.

Ellas y ellos no son otra cosa que derechohumanistas. A veces se bautizan y otras no, pero sin duda son defensoras y defensores de los derechos humanos. Porque transforman la tragedia personal en una causa social, porque ante el abandono del Estado nunca se cruzan de brazos. De la mano de ellos y ellas están quienes sin haber sufrido en lo personal, han elegido el camino de la defensa profesional de los derechos y las libertades.

Amas de casa, profesionistas, rancheros, sacerdotes progresistas, maestras y maestros, feministas, indígenas políglotas, sanadoras, campesinos ecologistas. Han sabido desde hace años que las instrucciones para salvar a México están ocultas entre la indignación y la esperanza diaria. No las buscan afuera sino las construyen desde su experiencia vital. Es así como en este país se han formado organizaciones que defienden, cada vez más profesionalizadas y estructuradas, todos los derechos humanos. Desde las violencias varias hasta el derecho al agua, a la libre migración, a la justicia, a la educación, a la cultura, a la alimentación; a la equidad plena.

El falso discurso de la muerte justificada a costa de la seguridad pública, de la mano de la jerga del vacuo barullo electoral, han ocultado la emergencia de un aplastante y silencioso ataque a quienes defienden los derechos humanos, es decir, hacia quienes construyen modelos de paz y justicia. La desigualdad y maltrato hacia los y las defensoras de derechos de hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños, es insostenible y éticamente inaceptable. No se puede, ni se debe, ayudar a las víctimas victimando, a las muertas, muriendo. La congruencia exige que las defensoras y defensores de derechos humanos se protejan y defiendan a sí mismos de la misma manera, y en la misma medida, en que protegen a las personas a las que ayudan. Ni más ni menos. Sólo así se construye una sociedad civil fuerte, sana, que no se pierde en la sumisión de quien se considera y es tratado como alma caritativa y sacrificada, sino en el ejemplo de quien se sabe con derecho a la vida, a la palabra, a la justicia y a la libertad.

Me atrevo a decir que este año será el año de los derechos humanos de México, el año de reivindicar las causas ganadas en cada rincón del país, desde las montañas defendidas por grupos indígenas, hasta los valles rescatados por jóvenes, por mujeres y hombres cuyos nombres no saldrán entre “los más influyentes de México”, aun cuando ciertamente lo sean.

Hasta convertirnos no en un país de unos cuantos héroes y heroínas, sino en una fuerza civil multitudinaria e inagotable, en el verdadero fiel de la balanza.

Lydia Cacho

martes, 10 de enero de 2012

CNDH: fue un ataque brutal contra alumnos de Ayotzinapa

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Documenta la CNDH violaciones graves a las garantías de los estudiantes de Ayotzinapa

Policías federales y de Guerrero dispararon contra los normalistas

Asesinaron a dos, lesionaron de bala a cuatro, fabricaron delitos y torturaron a detenidos, acusa

Periódico La Jornada
Martes 10 de enero de 2012, p. 5

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) documentó violaciones graves a las garantías constitucionales de estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, entre ellas dos ejecuciones extrajudiciales, el intento de fabricar delitos, actos de tortura policiaca, tratos inhumanos y degradantes en contra de los detenidos y abuso de autoridad.

De acuerdo con un informe preliminar hecho público este lunes por el ombudsman nacional, Raúl Plascencia, en la agresión a estudiantes normalistas –el pasado 12 de diciembre en Chilpancingo, Guerrero– la Policía Federal (PF) hizo los primeros disparos al aire para dispersar a los jóvenes.

Minutos después, junto con varias decenas de policías ministeriales de esa entidad, los agentes policiacos federales y locales dispararon contra los jóvenes de manera indiscriminada.

No hubo eficiencia

Al dar lectura al informe, Plascencia indicó: Los servidores públicos que participaron en los hechos, y los responsables de su coordinación, omitieron actuar con eficiencia en el desempeño de su cargo y cumplir con diligencia el servicio de seguridad pública que les fue encomendado; al propiciar un enfrentamiento en la vía pública pusieron en peligro vidas humanas y generaron la muerte de dos manifestantes y heridas por proyectil de arma de fuego en cuatro más.

El ombudsman aseguró que hay evidencia contundente que indica que la PF y agentes policiacos de Guerrero vulneraron diversas garantías constitucionales durante el violento desalojo ocurrido el 12 de diciembre.

Se observaron violaciones graves a derechos a la vida, a la seguridad e integridad personal, a la libertad, al trato digno, a la seguridad jurídica y a la legalidad atribuibles a personal de la Secretaría de Seguridad Pública federal y del gobierno del estado de Guerrero, derivadas de los acontecimientos tanto a cargo de aquellos que intervinieron directamente, como de quienes ordenaron o toleraron dichas acciones u omisiones. Plascencia indicó que no se ha podido determinar qué corporación de seguridad fue la primera en detonar las armas de fuego: los agentes federales o los ministeriales.

Además, informó que hasta ahora la CNDH no ha podido determinar cuáles fueron las balas que mataron a los dos estudiantes e hirieron a otros cuatro, pues las ojivas no han sido encontradas porque atravesaron los cuerpos. Sin embargo, expuso: Por la trayectoria de los disparos, muy probablemente de poniente a oriente, (se deduce que) es ahí donde estaban los servidores públicos de Guerrero, de la policía ministerial y la federal.

Agregó que según la indagatoria, en el lugar hubo 165 elementos policiacos desplegados, 67 de los cuales portaban armas de fuego. Tras el enfrentamiento entre normalistas y policías, 24 personas fueron detenidas.

A decir del ombudsman nacional, estas detenciones fueron arbitrarias y hasta ahora ha quedado demostrado que 14 de los arrestados fueron sometidos a un trato indigno y uno de ellos a torturas. Plascencia refirió que los agentes que participaron en el desalojo violento omitieron brindar atención a los heridos por arma de fuego.

En los próximos días la CNDH presentará su informe a la Procuraduría General de la República (PGR) para que la autoridad ministerial realice su propia indagatoria y sancione penalmente a los presuntos responsables de estas violaciones a derechos humanos y garantías constitucionales.

Añadió que “el empleo de la violencia y la afectación a derechos de terceros por particulares, o pretender hacerse justicia por propia mano, no son los medios adecuados para exigir a las autoridades la resolución de los asuntos o la adopción de medidas públicas a favor de persona alguna.

Sin embargo, el uso indebido de las armas de fuego no encuentra justificación en los hechos materia de la investigación a cargo de las autoridades encargadas de cumplir y hacer cumplir la ley, puntualizó en su informe la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.


lunes, 9 de enero de 2012

EL DESINFORME OTONTEPEC


Caminaba en la plaza, su porte era la de un magnate con aires de Al Capone. Era la boda de un familiar y caminaba al lado de su esposa, la señora Presidenta.

Los de Saladero dicen que les dio redes para pescar, algunos que hizo una granja con "marranitos", obras inconclusas de más de 350,000; que de acuerdo a pronósticos, rompen todos los príncipios de estética y espacio en la Arquitectura.

Que tambien quiso desmantelar el Auditorio "Buenos Aires" y dejar pasar obras importantes en materia Sanitaria, al mantener una postura de soberbia, que pudo bien desarrollar con Tantima.

Vienen tiempos de sequía y nuevamente Tamalín volverá a padecer su prolongado problema hidraúlico,..Qué iba a informar la amiga? Si nada importante ha hecho.
Son las 10:25 y su hermana llega a trabajar! Al fin que la presidenta, sigue dormida en su incapacidad!

Naranjos que lo gobierna el PAN camina hacia la militarización con todas las consencuencias brutales que eso ímplica, espejo del Estado. Chinampa del partido de "izquierda", junto con la zona Otontepec; sigue sumida en la miseria mayor de sus políticos y en la corrupción que campea con uniforme de impunidad.

E.P.

domingo, 8 de enero de 2012

La palabra clara de Gabriela Mistral

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Ximena Ortúzar

El nombre de Gabriela Mistral se vuelve universalmente conocido el 12 de diciembre de 1945, fecha en que recibe el Premio Nobel de Literatura, el primero para América Latina. Cincuenta y seis años antes –el 7 de abril de 1889– había nacido en Vicuña, pequeño pueblo del norte de Chile. Fue hija de Juan Jerónimo Godoy y de Petronila Alcayaga, quienes la llamaron Lucila. Su niñez, marcada por situaciones adversas –su padre abandona el hogar cuando ella tiene tres años y sus estudios primarios son interrumpidos por una injusta acusación de robo–, no anulan su férrea decisión de estudiar: nada ni nadie le cerrará las puertas del conocimiento.

Autodidacta, lee cuanto llega a sus manos. A los trece años tiene acceso a la magnífica biblioteca personal de un periodista. Se acerca así a los novelistas rusos, a los pensadores franceses, a los filósofos universales y a los grandes poetas.

A los quince años comienza a dar clases como ayudante en una escuela rural del poblado de Montegrande, donde su hermana Emelina es maestra.

En periódicos de la zona publica cuentos, poemas y artículos, firmados a veces como Lucila Godoy y otras con los seudónimos de Alma, Alguien y Alejandra Fussler. A los dieciséis se inicia como maestra rural en una escuela primaria de la ciudad de La Serena. Está capacitada para hacerlo, pero quiere legitimar su labor y obtener el título. Solicita el ingreso a la Escuela Normal de esa ciudad, pero es rechazada porque, a juicio del capellán de esa escuela, las ideas contenidas en sus escritos son “ateas y revolucionarias, incompatibles con la misión de formar niños.” Sin título, sigue como educadora.

Trasladada a la escuela de La Cantera, caserío cercano a La Serena, conoce a Romelio Ureta, empleado ferrocarrilero con quien, se cree, tuvo un breve romance mal correspondido. Tiene diecisiete años y sufre su primera decepción amorosa.

El 25 de noviembre de 1909 él se suicida. Ella escribe –en su memoria– los Sonetos de la muerte y con ellos gana –en diciembre de 1914– el primer premio de los Juegos Florales de Santiago, certamen de literatura organizado por la Sociedad de Artistas y Escritores de Chile. Los firma como Gabriela Mistral, seudónimo que adopta en homenaje a dos de sus poetas favoritos, Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral, y que usará el resto de su vida. Tiene entonces veinticinco años. Sigue dedicada a la docencia y sigue escribiendo poesía.

Aunque en 1910 convalida sus conocimientos en la Escuela Normal N°1 de Santiago y obtiene, por su preparación y experiencia, el título oficial de Profesora de Estado, sus colegas no la reconocen como tal. Recorre el país enseñando, de norte a sur. En 1918 Pedro Aguirre Cerda, ministro de Educación –que en 1936 será presidente de la República–, le concede el título honorífico de Profesora de la Lengua Castellana y la nombra directora del Liceo de Punta Arenas. Dirigirá después un liceo en Temuco y otro en Santiago. Pese a sus avances, no está conforme. Nada le ha sido fácil en Chile. Y no lo será.

México, alternativa y desafío

Sin haber publicado un libro, sus versos recorren América Latina y llegan a Europa. Su prestigio como educadora crece también. En 1922, José Vasconcelos, secretario de Instrucción Pública, la invita a México para integrarse al proceso de la primera reforma educativa de grandes dimensiones tras la Revolución mexicana, con una misión concreta: alfabetizar. Gabriela Mistral tiene treinta y tres años. Chile vive tiempos de “ausencias y abandonos”. Decide alejarse y ser, ella misma, “La Extranjera” que describe en su poema de ese nombre.

México le ofrece la invaluable oportunidad de desarrollar en plenitud su idea de un quehacer educativo innovador, que intentó en las escuelas rurales chilenas y para el cual no tuvo apoyo. Esa invitación es una alternativa y un desafío. Asume el compromiso y se entrega plenamente a la labor educacional. Va en busca de quienes necesitan saber leer y escribir; lo hace “en trenes de locomotora a vapor, entre revolucionarios, en carreta tirada por caballos o bueyes... y sin miedo al vértigo [cruza el país] en los primeros aeroplanos”.

Aporta a México el sistema básico de enseñanza de las primeras letras en comunidades de campo y marginales –creado por ella y hoy vigente en toda América– y sugiere la creación de la Escuela Nocturna para trabajadores, que experimentó en Punta Arenas, ciudad austral de Chile, entre 1918 y 1920.

En México escribe –a solicitud de Vasconcelos– Lecturas para mujeres, editado por la Secretaría de Educación en 1923; una recopilación de textos para las alumnas de la escuela que ha fundado y donde enseña. Está segura de que la mayoría de ellas no continuará sus estudios. Se trata, dice, de “darles en esta obra una mínima parte de la cultura universal, que no recibirán completa y que una mujer debe poseer”.

En 1924 parte rumbo a Estados Unidos, donde su libro Desolación ha sido publicado dos años antes, para seguir luego a Europa. A bordo del barco Patrie, escribe:

Desde la otra orilla, la ajena, yo miro con el espíritu, yo recojo en una gran bebedera de recuerdo, el país que he recorrido con los trenes trepidantes o con el paso lento de mi caballo de sierra, México, el territorio trágico y suave a la vez, donde un pueblo parecido al nipón vive en cada día la cordialidad y la muerte. Y esta mirada mía, recogedora de cuarenta panoramas, me lleva al corazón una oleada de sangre calurosa.

Gracias a México, por el regalo que me hizo de su niñez blanca; gracias a las aldeas indias donde viví segura y contenta, gracias al hospedaje, no mercenario, de las austeras casas coloniales, donde fui recibida como hija; gracias a la luz de la meseta, que me dio salud y dicha; a las huertas de Michoacán y de Oaxaca, por sus frutos cuya dulzura va todavía en mi garganta; gracias al paisaje, línea por línea, y al cielo, que como en un cuento oriental, pudiera llamarse siete suavidades.

Pero gracias, sobre todo, por estas cosas profundas: viví con mi norma y mi verdad en esa tierra y no se me impuso otra norma; enseñando tuve siempre el señorío de mí misma; dije con gozo mi coincidencia con el ambiente, muchas veces, pero dije otras mi diversidad. No se me impuso forma de trabajo: tuve la gracia de elegirlo; cuidaron de no darme fatiga, tal vez porque me vieron interiormente rendida; nada de la patria me faltó, y si la patria fuese protección pudorosa, delicadísima, México fuera patria mía también.

Nada la detuvo, nada la cambió

Trabajar a los quince años de edad –desde 1904– dejará huella en Lucila. En Chile y en América, las mujeres luchan por su derecho al voto. Ella apoya sus demandas y va más lejos: pide igualdad salarial para hombre y mujeres que realicen igual trabajo. Defiende los derechos de los trabajadores, de los indígenas, de los campesinos. Aboga por una reforma agraria y por educación pública universal. Todo esto ocurre en el primer cuarto del siglo XX.

En 1925, invitada a participar en el Consejo Nacional de Mujeres, advierte que aceptará si participan también las sociedades obreras, para reflejar la realidad de las clases sociales de Chile. Dice: “La clase trabajadora no puede ser menos de la mitad de los representantes en una asamblea cualquiera, ella cubre la mitad de nuestro territorio, forma nuestras entrañas y nuestros huesos. Las otras clases son una especie de piel dorada que la recubre.” Muchos años después, enaltecida y laureada, reitera: “La clase dentro de la cual me siento, aquélla de la que espero más y a la que amo de corazón es la clase obrera.” No aceptó límites a sus propósitos, ni renunció a su esencia.

Consagrada por el Premio Nobel, reconocida a nivel internacional, editada en múltiples idiomas, homenajeada y honrada con cargos diplomáticos –es la primera mujer chilena en ejercerlos–, Gabriela Mistral sigue fiel a los principios que la llevaron, por intuición primero y por conocimientos después, a apoyar causas nobles y a denunciar injusticias.

Sigue con interés cuanto ocurre en el mundo. Mantiene correspondencia y amistad con intelectuales y líderes de diversos países. Define posiciones. Famosa y respetada, utiliza sus tribunas para apoyar abiertamente la lucha de Augusto Sandino contra la intervención estadunidense en Nicaragua. Afirma: “El general carga sobre sus hombros vigorosos de hombre rústico, sobre su espalda viril de herrero y forjador, con la honra de todos nosotros.” Y urge –en numerosos artículos de prensa publicados entre 1928 y 1930– a apoyar al que llama “pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio”. Sandino la nombra “abanderada intelectual del sandinismo, benemérita del ejército de liberación”.

Se opone con fuerza al fascismo desde sus inicios. Critica a Mussolini, adhiere a la causa republicana durante la Guerra civil española y dona los derechos de autor de su libro Tala a los albergues catalanes para niños vascos huérfanos o desplazados por las fuerzas de Francisco Franco. No vuelve jamás a España.

En 1950, desde Veracruz –donde es cónsul de Chile– publica “La palabra maldita”, texto que recorre el mundo, en plena Guerra fría. Habla de la paz, “este vocablo tachado en los periódicos, este vocablo metido en un rincón, este monosílabo que nos está vedado como si fuera una palabra obscena”. Entretanto, escribe sin cesar: 379 poemas suyos son publicados. Hoy se sabe que existen al menos otros 150 inéditos.

Después de viajar por el mundo, se establece en California. Regresa brevemente a Chile en 1954 y recibe múltiples homenajes con sabor a desagravio: Desolación se publicó allí un año después que en Estados Unidos; el Premio Nacional de Literatura le fue otorgado seis años después de recibir el Premio Nobel.

En 1923 se erige en México una estatua de Gabriela Mistral en la escuela-hogar que lleva su nombre, décadas antes de que algo similar ocurra en Chile. En ese viaje y en ese año se publica el libro Lagar, la única de sus obras cuya primera edición es editada en Chile. (Su último libro, Poema de Chile, se publicará en 1967, diez años después de su muerte.) Su país, al que llenó de gloria, le ha sido esquivo.

Sabe que no regresará. Dispone en su testamento que todos los derechos de sus obras que se publiquen en Sudamérica sean destinados a los niños de Montegrande, donde se inició –cincuenta y dos años antes– como maestra rural.

Gabriela Mistral encarna lo que dice en sus versos y muere en tierra ajena, “de una muerte callada y extranjera”, el 10 de enero de 1957, en Nueva York.


miércoles, 4 de enero de 2012

El papa Ratzinger en México

Bernardo Barranco

El papa Benedicto XVI vendrá a México a fines de marzo, en pleno proceso electoral, y mucho se ha advertido sobre la utilización política de las jornadas pontificales y de la fecha tan inoportuna que deliberadamente el Vaticano ha seleccionado para la primera visita de un pontífice poco viajero y distante de las realidades latinoamericanas. En otro momento abordaré la dimensión política de la visita para concentrar la reflexión en la lógica geopolítica y religiosa desde la perspectiva de Roma.

Para nadie es un secreto que para el papa Ratzinger Europa es su principal prioridad pastoral. Ahí ha concentrado sus primordiales energías intelectuales y teológicas en la discusión sobre la identidad de una Europa secular que amenaza con sacudir sus raíces cristianas. Dicha prioridad se comprueba por el número de viajes que ha prodigado en el viejo continente, siendo España su principal laboratorio de intervención. Las interpelaciones y provocaciones del anciano pontífice no han tenido el eco necesario para abrir grandes debates sobre la orientación de la cultura y a cambio ha recibido una pasmosa indiferencia. Su pontificado ha sido severamente cuestionado por conservador y ha sido sacudido por escándalos cíclicos que han minado su autoridad tanto en el ámbito del concierto internacional como dentro de la propia Iglesia. Aquí los principales reproches se centran en el paulatino alejamiento del Concilio Vaticano II.

A diferencia de Juan Pablo II, la universalidad de Joseph Ratzinger se ha concentrado en una región del planeta. El papa Wojtyla intervino en el fin de la guerra fría y fue actor central del derrumbe del mundo bipolar, encabezados por la desaparecida Unión Soviética y Estados Unidos. En su encíclica Centésimus annus, Juan Pablo II se opuso a la configuración de un mundo unipolar manipulado desde Norteamérica. Por ello, Estados Unidos fue un gran desafío para el pontífice polaco, y llegó al extremo de imponer en la región una visión continental globalizadora, cuya identidad no fluctuaba en torno a la cultura, razas, usos y costumbres, sino en torno a una gran identidad americana. Y problemáticas comunes tanto en el norte como en el sur, que requerían respuestas sociales y pastorales comunes. ¿Cuáles eran estos problemas? A manera de ejemplo, los modelos económicos diseñados por los tecnócratas del norte y sufridos por las poblaciones en el sur; las migraciones, la lacerante pobreza del sur y las corrientes migratorias hacia el norte; aquí una de las áreas más delicadas para la Iglesia: las “sectas” que nacen y son financiadas en el norte y se consumen en el sur; el narcotráfico y la corrupción, etcétera. Del norte, pues, surgen no sólo los modelos económicos, sino los nuevos movimientos religiosos, “sectas” que invaden el universo popular del continente, y también el New Age, que seduce a las clases medias y altas. Por lo tanto, el Vaticano, bajo la conducción de Juan Pablo II, dio la máxima prioridad a México como país culturalmente puente, por un lado, y de contención religiosa, por otro. No es gratuito que el papa polaco haya venido cinco veces a nuestro país; tampoco es casual el fervor por la Virgen de Guadalupe, cuya religiosidad popular constituye un dique a la expansión de otras ofertas religiosas en el mudo popular.

En los primeros años de Benedicto XVI este acento geopolítico fue parcialmente abandonado. La eclesiósfera de Ratzinger se concentró en debatir el futuro de una Europa en el contexto de la globalización. Sin embargo, a finales de 2011 las prioridades empezaron a mudar al constatarse que México y Brasil, las dos grandes naciones con el mayor número de fieles católicos, han venido decayendo de manera notoria y dramática en los últimos años.

En efecto, los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística muestran que a inicios del siglo XX 99 por ciento eran católicos, para descender en 2010 a 68.4. Igualmente, en México, de casi ciento por ciento, los católicos han bajado, según el censo de 2010, a 83 por ciento; las fronteras ya no figuran como la zonas más diversificadas religiosamente, sino la megápolis de la ciudad de México. Centroamérica y el Caribe son regiones que igualmente presentan una enorme mutación religiosa a la que Roma no puede sustraerse. Por ello, Benedicto XVI ha anunciado recientemente que visitará ambos países en diferentes fechas. Es cierto que América Latina no es una región confortable para el Papa, quien se enfrentó en diversas oportunidades, como el guardián de la ortodoxia, a numerosos teólogos de la liberación y fue factor de represión y disciplinamiento de una región eclesialmente rebelde. En su primer viaje a Latinoamérica (Brasil, mayo de 2007) fue muy criticada su valoración en torno a la primera evangelización “tersa” y delicada, según el pontífice.

Después de siete años de pontificado, Benedicto XVI se arriesga a visitar México, tierra identificada totalmente con el carisma de Juan Pablo II. Y no es que con una visita vaya a animar las cifras católicas ni revertirá la creciente diversificación religiosa en nuestro país. La visita a Cuba y a México puede significar un nuevo giro de prioridades eclesiásticas en la dimensión internacional de su pontificado. Independientemente de todas las hipótesis, sin duda el Papa reforzará la agenda de los obispos mexicanos y seguramente abordará temas de la libertad religiosa, la sana laicidad y el derecho de los padres a ofrecer la educación religiosa a sus hijos. La lógica es clara: posicionar a la Iglesia católica como actor de creciente gravitación y poder ante una clase política que se disputa sus favores y preferencias. Lo abordaremos con mayor detalle en otras entregas.

TAMALIN, EL GABINETE DEL CACIQUE...

ANDRES RAMOS REYNO – PRESIDENTE Va por su segunda Administración en el Municipio, como  Pedro Garcés Marcial y Lerdo Ferrer; han gobe...